Hace un poco más de un año compartía en este espacio lo que supuso el proyecto CONVOI, una propuesta de aprendizaje servicio multidisplinar que surgió como respuesta ad-hoc a la catástrofe producida por la dana en zona de l’Horta sud.
En el post que dediqué a la experiencia, me centre en la parte relacionado con el reciclaje de material informático, que es en la que participé de manera directa. En ese caso, pusimos a punto 36 ordenadores a disposición de entidades y particulares, y con ello, un numeroso grupo de alumnado de FP de la familia profesional de informática y comunicaciones puso en práctica una serie de habilidades y destrezas de una forma intensa y muy constructiva.
Fueron tales las muestras de entusiasmo del alumnado, el profesorado y la contraparte, que en reunión de familia profesional de Informática y comunicaciones decidimos reeditar el proyecto para el curso siguiente. Eso sí, aprendiendo de los errores y tratando de mejorar la manera en la que se habían hecho las cosas. Así surgiría durante el curso 2025-2026 el proyecto CONVIU, en el que se trataron de consolidar el trabajo en red con diversas asociaciones para tratar de reducir la brecha digital mediante la donación de equipos informáticos a personas y entidades que los necesiten.
En esta entrada voy a centrarme en cinco aspectos novedosos que se propusieron en el proyecto CONVIU respecto a la que se había hecho el curso anterior y de qué impacto tuvieron en el proyecto. Hay que tener en cuenta que el resto del proyecto es muy similar en cuanto a planificación y desarrollo a CONVOI y, por ese motivo, no voy a entrar a repetirlos. Si estás interesado, te remito a la entrada detallada que ya dediqué a CONVOI.
¡Vamos con las novedades!
#1. Cambio de nombre e imagen
Siempre se suele decir que las segundas partes nunca fueron buenas. Por ello, decidimos darle otro nombre al proyecto, para evitar comparaciones y confusiones. Hay que tener en cuenta que CONVOI fue un proyecto ApS coral, en el que participaron 4 familias profesionales y, directamente, al menos 4 entidades en representación de la contraparte (todas de la localidad de Paiporta, fuertemente afectada por las inundaciones).
Por ese motivo, se decidió dar un nuevo nombre al proyecto y una nueva identidad. La tarea de buscar un acrónimo siempre es complicada y, además, partíamos de uno que había tenido mucho gancho. Tras interminables lluvias de ideas se decidió apostar por CONVIU (ies CONselleria Verificació Informàtica per a la reUtilització), ya que era fácil de pronunciar, evocaba un poco al proyecto previo y hacia referencia a la convivencia, al hermanimento, a la ayuda mutua.
No fue una buena elección.
Con el proyecto en marcha, descubrimos que ya existían varios proyectos con el mismo nombre, lo que afectaba al posicionamiento y la identidad de la propuesta. Además, la similitud con CONVOI hacía que el profesorado que hubiese participado en el anterior proyecto lo confundiese continuamente.
Así y todo, trabajamos en un nuevo logotipo. Esta vez sin la ayuda de la IA; se diseñó desde cero con software libre (Inkscape) cogiendo como referencias aspectos como la tecnología, la ayuda, la imagen corporativa del IES y la de Paiporta.

El resultado era más llamativo que el logotipo hecho con ayuda de la IA para CONVOI, por lo que sí proporcionó una imagen corporativa fuerte que pudo identificar puntos de recogida, lugares de intervención y producto finalizado.
#2. Financiación externa
Una de las limitaciones más importante del proyecto CONVOI fue la ausencia de un presupuesto específico para llevar a cabo el proyecto debido a su naturaleza sobrevenida. Eso limitó en gran medida el alcance de las actuaciones .
Para el caso de CONVIU, se contó con la convocatoria Aprenem de la pluja promovida por la Fundación COTEC en colaboración con la REDAPS. Por suerte, teníamos ya pensado la realización del proyecto cuando salió esta convocatoria para dotar con ayudas a proyectos ApS enfocados a las zonas afectadas por la dana. Así que presentamos la solicitud y fuimos seleccionados.
La verdad que la ayuda de económica de COTEC ha sido fundamental para poder cubrir las necesidades económicas del proyecto: discos SSD, carcasas nuevas, teclados y ratones, tarjetas Wifi… y una larga lista de componentes informáticos que han sido necesarios para poner al día los equipos restaurados para hacerlos funcionales y hacerlos llegar a sus destinatarios.
Desde aquí quiero reiterar de nuevo mi agradecimiento, también en nombre de todas las participantes en el proyecto, por ponernos tan fácil lo que, normalmente es el punto crítico de cualquier proyecto: el económico.
Además, también hay que recalcar la enorme difusión que tuvo el proyecto gracias a la difusión en medios de los seleccionados por la convocatoria. De hecho, gracias a ello, otros centros interesados en realizar proyectos similares contactaron con nosotros para establecer sinergias.
Como colofón, COTEC organizó en el mes de mayo el Encuentro ApS en el teatro de Aldaia, al que asistimos con alumnado para presentar el proyecto (en aquel momento, aún en ejecución). En el encuentro, se participó en en un Ágora de proyectos en el que todos los proyectos seleccionados compartieron con el resto de asistentes los pormenores de su propuesta. Fue una experiencia maravillosa poder compartir nuestro proyecto con todos los interesados, así como descubrir otros proyectos increíbles que se estaban llevando a acabo y poder hablar directamente con sus protagonistas: el alumnado.

#3. Ampliar la red de recogida de donativos
Cuando decidimos reeditar el proyecto, surgió la preocupación de no conseguir tantos donativos como en CONVOI ya que, al fín y al cabo, el público objetivo de la campaña para recoger ordenadores en desuso era prácticamente el mismo: la comunidad educativa del centro. Esto podría reducir la cantidad de donativos ya que la mayoría de personas ya habrían donado los equipos que tuviesen por casa el curso pasado.
Para tratar de mitigar este problema potencial (que al final tampoco fue tanto, porque también recibimos muchos donativos del personal i alumnado del centro) se propuso a otros centros y entidades la opción de convertirse en sedes de recogida de material RAEE para reciclar en el proyecto CONVOI. Para ello, se mantuvieron reuniones informativas con los representantes de dichas entidades y la respuesta fue unánime: por supuesto que querían colaborar.
Así que montamos dos puntos de recogida en lugares externos al centro, para lo que se preparó cartelería y unas cajas grandes con el logotipo del proyecto y se dejaron en las sedes. Además, cada organización utilizó sus medios de comunicación interno para informar a sus miembros de la finalidad del proyecto y el lugar y el periodo en el que se podrían hacer los donativos.
La iniciativa dio sus frutos, hasta el punto que se tuvieron que hacer varios viajes para trasladar todo el material donado. No todo fue todo reciclable y se tuvo que hacer una selección, pero aún así, la cantidad de materiales para trabajar en el proyecto creció significativamente.

En definitiva, establecer puntos de recogida resultó una buena decisión, tanto para mejorar la visibilidad del proyecto como para conseguir la materia prima del mismo.
#4. Reunión telemática con la contraparte
Un aspecto a mejorar en CONVOI fue la relación del alumnado que realizaba el servicio con la contraparte. Al realizarse el proyecto durante los primeros meses tras la dana, resultaba complicado cuadrar encuentros entre alumnado y personas de las entidades a las que se iban a donar los equipos.
En esta ocasión, se decidió realizar una videoconferencia entre el representante de la contraparte y el taller donde el alumnado iba a trabajar en el proyecto. Este intercambio se realizó uno de los primeros días de la fase de ejecución y fue fundamental para contextualizar el fondo del proyecto, poner cara a la contraparte y entender de primera mano la necesidad que estaban cubriendo con el servicio que iban a realizar en el taller.

Además, esta toma de contacto del alumnado con la contraparte se completó con lo que se explica en el siguiente punto.
#5. Soporte técnico a la contraparte
¿Qué pasaría si el alumnado del centro no solo preparase equipos reciclados sino que además se encargase de desembalarlo, montarlo y ponerlo en marcha en destino? Pues de eso va esta mejora que planteamos para el proyecto CONVIU.

No obstante, para que la cosa sea aún más interesante, no será el mismo alumnado el que haga esta función en la contraparte, sino que serán sus compañeros de segundo (los que el curso pasado hicieron CONVOI). Aprovechando que teníamos a varios alumnos haciendo las prácticas en una tienda de tecnología de Paiporta, coordinamos con ellos el reparto y el montaje de los equipos preparados en el centro.
Así, este alumnado de segundo se encargó, durante sus prácticas, de realizar esas tareas en los lugares finales a los que llegaban los equipos. Esto, además nos proporcionó un feedback muy motivador en forma de fotografía del ordenador funcionando en un sitio donde hacía falta.

Esta coordinación entre alumnado de primero, preparando equipos desde el centro y alumnado de segundo, recibiendo y poniendo en marcha, supone una garantía de realización del servicio y, en cierta forma, supone un cierre de círculo para el proyecto muy adecuada.
Conclusiones
La reedición del proyecto de reciclado de equipos informáticos con fines solidarios ha presentado algunas mejoras respecto al proyecto realizado el curso anterior, como era de esperar. La experiencia es un grado.
De nuevo, el alumnado no solo ha puesto en práctica todo lo que ha aprendido en clase sino que además lo ha hecho de manera motivadora formando parte de un proyecto solidario que ha mejorado el acceso a la tecnología para un grupo de personas, reduciendo la brecha digital y realizando así, un servicio a la comunidad que, seguro, dejará rastro en el futuro desarrollo personal y profesional del alumnado participante.
No hay que olvidar el importante papel que ha tenido la fundación COTEC y su ayuda económica gracias a la convocatoria «Aprenem de la pluja». Son este tipo de iniciativas las que nos dan alas al profesorado, especialmente al de la educación pública, siempre tan limitado en medios económicos. Quizá sin estas ayudas también hubiéramos hecho el proyecto, pero no lo habríamos hecho tan bien ni con tantos recursos. Mil gracias Fundación COTEC.
También ha sido fundamental el trabajo en red, gracias a las Fundación Altius y a las entidades colaboradoras en la recogida de material, con las que hemos colaborado y aprendido. Y esperamos seguir haciéndolo.
El resultado, más de 25 ordenadores funcionando y dando un servicio imprescindible en los tiempos que corren. 25 personas agradecidas. Pero también 20 alumnos y alumnas que han descubierto que con sus conocimientos técnicos han podido ayudar a esas 25 personas. 20 alumnos y alumnos empoderados.

Con esto, queda la gran pregunta: ¿Se reeditará el proyecto de nuevo el curso que viene? Pues, como siempre, dependerá de muchos factores. Pero a tenor de los resultados obtenidos en los dos últimos cursos con CONVOI i CONVIU, desde luego que lo vamos a intentar. Eso sí, esta vez buscaremos un nombre con más gancho.