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Como convertir un plano a 3D en 3 pasos

El proyecto Erasmus+ Print3D es una  iniciativa que pretende aplicar la tecnología de impresión 3D en el contexto educativo para la creación de objetos útiles para la sociedad, a modo de aprendizaje-servicio. En concreto, el objetivo de dicho proyecto es involucrar al alumnado en el diseño e impresión de mapas táctiles para invidentes. Interesante, ¿verdad?

Evidentemente, el modelo más inmediato para poner en práctica con los alumnos dicha iniciativa es el modelado 3D de los planos del propio centro educativo. Al fin y al cabo, se trata del único edificio común a todo el alumnado. Sin embargo, diseñar un plano más o menos fidedigno de una planta de un edificio grande con una herramienta como FreeCAD puede ser un proceso laborioso y que puede tomar varias semanas o incluso meses. Más aún si se tiene en cuenta que antes de ponerse a trabajar, es necesario formar al alumnado en el uso de la herramienta.

Y he aquí el problema: por interesante y motivador que sea emprender con los alumnos un proyecto como éste, hace falta programar la actividad haciendo uso de un tiempo lectivo del que no siempre se dispone, pues hay otros contenidos curriculares que también se han de tratar.

Ante esta situación, se hace imprescindible encontrar un método alternativo para el diseño de los planos 3D que simplifique y acorte el proceso en la parte más compleja (el trazado de la distribución de la planta), pero no en la más motivadora (el diseño del plano 3D con los requisitos necesarios para que sea útil para las personas invidentes).

La idea que quiero ilustrar en esta entrada es como partiendo de un trazado en 2D y, utilizando diferentes herramientas para darle volumen, se reducir el proceso de diseño del plano 3D de varias semanas a un par de horas. No está mal, ¿no os parece?

El resultado de este proceso, que he dividido en tres pasos, consigue un trazado en 3D de un plano en 2D que puede ser importado en FreeCAD para dar los retoques finales (poner signos especiales, añadir textos en braille, incluir una leyenda, etc…), antes de enviar a la impresora 3D. Por tanto, sólo me estoy centrando en la fase de diseñar el plano de la distribución, pero no en la fase final de añadir símbolos especiales o indicaciones en braille. Esto último se haría a posteriori con FreeCAD.

A continuación explicaré el proceso propuesto empleando como ejemplo el siguiente plano en formato JPG (de forma general, se puede partir del escaneado del plano de evacuación de emergencias de cualquier edificio):

El punto de partida: un plano en JPG

Lo que se pretende es obtener una versión en 3D de dicho plano, de manera que:

  • Las paredes interiores tengan una altura de 1.5mm
  • Las paredes exteriores (contorno) tengan una altura de 2mm
  • Las paredes exteriores (contorno) sean el doble de gruesas que las interiores
  • Se pueda importar y trabajar sin problemas en FreeCAD

Y las herramientas que necesitamos son las siguientes:

  • Libre Office Draw
  • FreeCAD
  • Acceso a Internet

Veamos, paso a paso, como conseguirlo:

Paso 1: Trazado del plano en 2D

Lo que vamos a hacer es, con un programa de diseño vectorial, “calcar” la imagen del plano del edificio y  generar un vector con las paredes.  Bueno, en realidad haremos dos vectores: uno con el contorno exterior y otro con las divisiones interiores.

Para ello utilizaremos una herramienta de diseño vectorial sencilla: Libre Office Draw. En ella,  importamos la imagen del plano y la ponemos en una capa inferior. En una capa superior iremos calcando con líneas todas las paredes.

Para facilitar el proceso, le he cambiado el color a la línea para que se vea bien sobre el plano.

El proceso se agiliza bastante si no se tienen en cuenta las puertas a la hora de trazar líneas, y al final, se utiliza la operación restar para sustraer la forma de la puerta a la línea.

Para hacer la obertura de la puerta, basta con dibujar un rectángulo y restarlo a la línea de la pared

Hay que intentar que las líneas queden bien encajadas para evitar la aparición de esquinas extrañas posteriormente a la hora de generar el plano 3D. Tenemos que tener en cuenta que se trata de generar un plano táctil, por lo que no hay que introducir accidentalmente información que pueda confundir (de hecho, vale la pena simplificar a poner mucho detalle).

Hay que intentar que no sobresalgan las líneas donde no tengan que sobresalir, que las esquinas no queden escalonadas, etc.

Cuando ya se tiene la distribución de la planta, se seleccionan todas las líneas y se hace la operación de unión, para que todas pasen a ser un único objeto: el vector de la distribución de paredes interior del plano.

El último paso es seleccionar el objeto generado y exportarlo como archivo SVG.

No olvidar marcar la casilla “Selección” para que sólo exporte el objeto seleccionado y no todo el área de diseño.

Después repetiríamos el proceso con una línea más gruesa para la pared exterior del plano. Le daremos el doble de grosor que a las paredes interiores. Generaremos otro SVG independiente.

Hay que procurar que la pared exterior(en naranja) cubra completamente la interior.

Vídeo del proceso:

Paso 2: Conversión 2D a 3D

En este punto tenemos dos vectores en formato SVG con el trazado exterior e interior de las paredes del plano, respectivamente. Ahora los convertiremos a archivos STL. Para ello, utilizaremos una herramienta online que nos hará la función:

Cargamos el primer vector, el de las paredes interiores, y le indicamos que le queremos dar una altura de 1.5mm.

Al subirlo, nos muestra una vista previa del SVG y nos pide el tamaño de la extrusión a realizar

La web hace su magia y nos muestra el resultado. A la derecha, aparece un botón para descargarlo. Lo descargamos.

La web incluso nos deja interactúar con el resultado antes de descargarlo

Repetimos el proceso con el vector de las paredes exteriores pero, en este caso, indicamos 2mm para la altura.

Las paredes exteriores

Llegados a este punto, tenemos dos archivos STL, que ya podríamos importar a FreeCAD para trabajar con ellos. Pero aún falta unir ambos STL en un único objeto 3D. Veamos como hacerlo en el siguiente paso.

Paso 3: Importar a FreeCAD

En este caso, lo que hay que hacer es seguir una secuencia muy concreta de pasos para realizar la importación correctamente:

  1. Abrimos FreeCAD
  2. Seleccionamos el espacio de trabajo de Meshes
  3. Importamos los STL
  4. Posicionamos las dos mallas, una encima de la otra (Data, Placement)
  5. Unimos (Menú Meshes > Boolean > Union)
  6. Cambiamos el espacio de trabajo de Part
  7. Convertimos la malla en forma (Part > Create shape from mesh)
  8. Cambiamos al espacio de trabajo de OpenSCAD
  9. Refinamos la forma (OpenSCAD > Refine Shape Feature)
  10. Cambiamos, de nuevo, al espacio de trabajo de Part
  11. Convertimos forma en sólido (Part > Convert to solid)

Con estos pasos, hemos obtenido un sólido en 3D con el trazado de las estancias y paredes que podemos utilizar para diseñar el mapa final.

El resultado en FreeCAD

Para completar este apartado, le añadiremos una base al plano. Eso lo hacemos desde el área de trabajo de Mesh, añadiendo un objeto sólido (Mesh > Regular Solid). Habrá que redimensionarlo, posicionarlo y seguir los pasos anteriores para convertirlo a un sólido. Unimos la base al plano y ya tendríamos todo preparado para añadir símbolos y leyenda, según las necesidades.

El objeto finalizado

Vídeo del proceso:

Conclusiones

Aunque la forma más profesional de diseñar el plano 3D es usando las primitivas de OpenSCAD a través de FreeCAD, el método propuesto simplifica bastante el proceso, permitiendo, en mi opinión, conseguir una mayor motivación en los alumnos al proporcionarles resultados de forma más inmediata (esto es especialmente deseable en grupos con baja motivación), manteniendo su interés en el proyecto, al tiempo que permite amoldarlo mejor a los contenidos curriculares de las asignaturas de informática y tecnología, así como a algunos módulos de ciclos formativos.

Es cierto, no obstante, que es imprescindible encajar correctamente las líneas en el diseño 2D para evitar problemas posteriores, para lo cual tampoco conviene ir con mucha prisa y concienciar mucho al alumnado. Además, puesto que se utilizan conversores automáticos en algunos pasos, puede que sea necesario utilizar herramientas de terceros para la corrección de las formas antes de poderlas imprimir. Por ejemplo, a veces quedan algunos lados que deberían estar tapados al descubierto, siendo imposible preparar el objeto para la impresión 3D (que sería el último paso del proceso descrito). En mi experiencia, estos problemas han podido ser  resueltos usando las diferentes herramientas de corrección que incorpora la herramienta netfabb Basic.

Por tanto, las ventajas de usar este método son las siguientes:

  • Convierte el proceso en una actividad sencilla y rápida que se puede realizar con alumnos de diversos niveles y edades
  • Se pueden repartir los pasos entre varios grupos de alumnos de niveles y grupos diferentes (un grupo hace el trazado 2D, otro lo importa al FreeCAD, otro se encarga de añadir símbolos y textos en braille…)
  • El diseño vectorial está en currículo de asignaturas y de módulos formativos
  • La escala del mapa es 100% proporcional, al ser un calco del plano 2D
Desventajas:
  • El resultado no es tan exacto como el diseño directo con FreeCAD
  • Puede dar problemas para imprimir si alguna forma no se ha generado correctamente y que sea necesario invertir tiempo en corregirla
  • Al importar directamente el trazado, perdemos un poco el control sobre las mismas (por ejemplo, para mover una pared unos centímetros, será necesario modificar el diseño 2D y repetir todo el proceso)

Libertad para (re)utilizar

Internet ya está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, y el ámbito educativo no es una excepción. Hoy por hoy, prácticamente cualquier proceso formativo actualizado bebe de la información obtenida a través de la red de redes, si no está, directamente, basado en la interacción con Internet.

Tenemos, literalmente, en la palma de nuestra mano acceso a la mayor biblioteca del mundo, de dónde podemos obtener información contrastada y en múltiples formatos para elaborar materiales adaptados a las necesidades formativas de nuestros alumnos.

Ahora bien, de lo que muy poca gente es consciente es que los recursos localizados en Internet a través de los buscadores, como ocurre con los libros de las bibliotecas, están sujetos a una serie de derechos de autor que, por norma general, no permiten su reproducción sin el permisos expreso de su autor (o de sus representantes legales).

Dicho de otro modo: si busco la imagen de un ordenador en Google Images y la utilizo para ilustrar un tema que he redactado para un curso de informática, lo más seguro es que esté incurriendo en una violación de los derechos de autor. Lo mismo ocurre cuando copio y pego el texto de una web o utilizo el fragmento de un vídeo de Youtube dentro de uno mío.

Evidentemente, la ley recoge el derecho a cita para aquellos que nos dedicamos a la docencia, pero para valerse de él, hay que respetar una serie de restricciones en relación a la cantidad de material citado y, por supuesto, citar al autor original.

Y esa es otra, porque ¿quien es el autor de lo que hay en Internet? Otro punto que no siempre está claro. Por norma general, el autor de un recurso es el que lo ha creado (por ejemplo, el que toma una foto) pero, algunos servicios de Internet ponen como condición para subir un recurso a sus servidores el que el autor les ceda los derechos de explotación. ¿A quien citar?

Sea como sea, el acceso universal a Internet ha provocado la necesidad de definir nuevas fórmulas para definir la propiedad intelectual. Formas que, por un lado respeten la autoría, pero que por otro permitan la libre reutilización y distribución de las mismas por parte de cualquiera. Formas que, en definitiva, permitan la mejora a través de la colaboración.

Eso es lo que durante décadas ha promovido la FSF a través de las licencias GPL, centradas fundamentalmente en la creación, modificación y distribución libre de programas informáticos, y que, más recientemente, persiguen las licencias Creative Commons, pensadas en la cesión anticipada de derechos de uso para recursos multimedia.

Así, los autores podemos licenciar con una licencia Creative Commons nuestras obras y dejar claro a todos aquellos que accedan a ellas aspectos como quien es el autor y si da permiso para reutilizar la obra y, en su caso, con qué condiciones. Esta es pues, una forma más abierta de compartir las creaciones, permitiendo a los demás, no sólo disfrutarlas, sino también mejorarlas, si por ello perder la autoría de las mismas.

Considero que las licencias CC deberían estar ligadas a la práctica docente, ya que son la clave para garantizar la creación de recursos de aprendizaje realmente reutilizables. Lo cierto es la mayoría de docentes nos basamos en el trabajo de otros para elaborar nuestros recursos de aprendizaje, por ello adoptar de forma habitual estas licencias no haría más que consolidar una práctica común y, propiciar que, como resultado, los recursos de aprendizaje sean de mayor calidad al haber podido ser refinados por más personas.

Y tú, ¿a qué esperas para empezar licenciar tus materiales como CC?

Licencias CC

Licencias CC

Más información sobre las licencias Creative Commons en su web oficial.

 

5 usos didácticos de WordPress

WordPress es un sistema de gestión de contenido (CMS, de sus siglas en inglés, Content Management System) que, originalmente, adquirió una gran popularidad como herramienta para la creación de blogs. No obstante, con el paso del tiempo, el sistema ha ido creciendo a través de sucesivas actualizaciones que, junto a la infinidad de plugins creados por terceros, lo han convertido en una herramienta extremadamente versátil para adaptarse a cualquier situación.

Esto, evidentemente, propicia múltiples aplicaciones para su uso en el aula. A continuación se proponen cinco usos que se le pueden dar a esta herramienta con fines didácticos:

Uso #1: WordPress como libro de texto digital

Una opción con la que me he encontrado en múltiples ocasiones buscando información por Internet es el caso de los docentes que emplean WordPress como herramienta para publicar apuntes de un curso o asignatura.

Ya sea mediante la creación de páginas agrupadas por categorías o, directamente, mediante entradas regulares, la publicación de los apuntes del profesor a través de Wordpress permite a los alumnos un acceso inmediato a los mismos. Es más, los alumnos pueden suscribirse al blog para recibir notificaciones por correo cuando haya una nueva publicación para estar al tanto de las novedades en tiempo real.

También, mediante el uso de un plugin se puede poner un botón para generar una versión “print friendly” o para exportar a PDF (Print Friendly and PDF Button), para de ese modo, facilitar la exportación de los contenidos publicados para que los alumnos los puedan consultar offline.

Uso #2: Wordpress como aula virtual

Más allá del uso de WordPress como mera herramienta para publicar materiales de aula (ya sean textuales o audioviduales), el plugin WP Teacher permite convertir nuestro blog en algo más parecido a un aula virtual: un espacio que trasciende a las cuatro paredes del aula y al horario lectivo establecido en el que se puede publicar toda la información relativa al seguimiento de la asignatura.

Básicamente, el plugin proporciona la opción de crear posts con actividades y con eventos. Los primeros permiten proponer tareas a los alumnos y que éstos puedan subir sus realizaciones en el plazo establecido y los segundos permiten definir eventos que tengan que ver con el desarrollo de las diferentes unidades didácticas. El plugin se completa com algunos widgets para facilitar información en la página sobre las diferentes tareas y eventos definidos para el curso y sus respectivos plazos.

Además, podemos dotar al aula virtual Worpdress de alguna funcionalidad adicional, como la publicación de tests de autoevaluación, mediante la incorporación de plugins como Wp-Pro-Quiz.

Uso #3: Wordpress como e-Portafolio

Los portafolios cada vez están más presentes en los procesos de enseñanza-aprendizaje en los que se considera el alumno el centro del proceso. Son una poderosa herramienta para la evaluación (y autoevaluación ) y combina a la perfección con el trabajo con proyectos.

Pero, ¿qué es exactamente un portafolio en el ámbito educativo? Según Esteban García, en su trabajo Algunas aplicaciones del portafolio en el ámbito educativo (2000):

Un portafolio Educativo es un archivo o una carpeta donde se lleva un proceso escrito de las actividades o conceptos de la clase, generalmente con orden cronológico que muestran un progreso. Se considera al portafolio como “una colección de trabajos elaborados por el alumno o el maestro, que se relacionan de una manera directa o indirecta con actividades referidas a contenidos curriculares”

Es decir, un espacio donde el alumno va recopilando sus realizaciones y logros para demostrarse a sí mismo y a los demás lo que es capaz de hacer.

Se puede integrar el uso de portafolios educativos con WordPress mediante la creación de blogs por parte de los alumnos donde van reflejando sus avances individuales (resolución de tareas o proyectos) de forma textual, para así reflexionar sobre el proceso realizado, pero también, para proporcionar a los docentes un potente instrumento de evaluación para determinar la adquisición de los objetivos de aprendizaje.

Estos portafolios pueden ser públicos o privados. Si son públicos, pueden convertirse en un portafolio de exhibición, a modo de blog profesional, que le permita al alumno crear una imagen profesional positiva vinculada a su nombre y que pueda ser un elemento interesante para los reclutadores de empresas del sector.

De forma adicional, se puede crear un portafolio de aula en el que se vayan publicando las mejores realizaciones a modo de blog técnico de acceso público (que, por ejemplo, se puede enlazar desde la web del instituto) que motive a los alumnos a realizar y redactar entradas más profesionales.

Uso #4: Wordpress como blog de aula

Otra aplicación de WordPress en el aula es la creación de un blog del curso. Este blog, más allá de la publicación de materiales y recursos de aprendizaje (ver WordPress como libro de texto digital) o como elemento para llevar un seguimiento del curso (ver WordPress como aula virtual) o del proceso de enseñanza aprendizaje (ver WordPress como e-Portafolio) tendrá como finalidad proporcionar información a las familias sobre la asignatura y sus contenidos. Así, el profesor, puede reflexionar sobre las tareas realizadas (regulares, complementarias y extraescolares) así como proponer vínculos entre los contenidos curriculares y los elementos del entorno inmediato de los alumnos.

El uso de un blog de aula permite acercar el proceso  de enseñanza aprendizaje a las familias (u otros agentes educativos) como mecanismo para fomentar su participación en el proceso (elemento imprescindible, especialmente en alumnos menores de edad) con repercusión directa en la motivación e interés del alumno en los estudios.

Así, mediante publicaciones semanales en el blog, las familias pueden estar al corriente de los contenidos y realizaciones en los que se han visto inmersos los alumnos, para que les puedan preguntar por ellos. Además, el hecho que las familias lleven un seguimiento de primera mano de lo que se está trabajando en el aula, puede favorecer su implicación en el proceso (por ejemplo, proponiendo visitas o charlas relacionadas con los contenidos si alguien de la familia o cercano se dedica profesionalmente a algo relacionado con lo que se está viendo esa semana en clase).

En definitiva, un blog de aula, puede ser un elemento fundamental para implicar a las familias en el proceso de enseñanza aprendizaje de sus hijos.

Uso #5: Wordpress como recurso de aprendizaje

Y para finalizar, la gran versatilidad de WordPress lo convierte en una herramienta apta para cualquier contexto. En ese sentido, puede convertirse en un recurso de aprendizaje que emule el aprendizaje situado tan sólo usando el plugin adecuado.

Por ejemplo, si los alumnos están aprendiendo sobre comercio electrónico, se puede convertir WordPress en una tienda virtual usando el plugin WooCommerce de forma que cada alumno tenga su propia tienda virtual que tendrá que mantener para vender sus productos. No hay mejor manera para aprender que aprender haciendo.

Así, WordPress, ejerce de recurso de aprendizaje que permite contextualizar y poner en práctica los diferentes contenidos vistos en clase. Otro ejemplo más del enorme potencial que este CMS tiene en las manos de un docente.

 

El caso de las tareas desaparecidas tras una restauración en Moodle

Estos días he tenido problemas tratando de restaurar un curso en Moodle: Tenía un curso creado originalmente con la versión 2.2 de Moodle que quería restaurar en un Moodle posterior (2.5). El proceso de restauración funcionaba sin problemas (ni errores), pero al acceder al curso restaurado me encontraba con que la mayoría de las tareas no aparecían.  Sin embargo, los nombres de las tareas “desparecidas” sí que aparecía en el libro de calificaciones.

Cara de "algo falla y no se que es"

Me he quedado, más o menos, con esta cara

La investigación

En primer lugar, he comprobado que todo estaba correcto en la copia de seguridad realizada. Basta con abrir el archivo comprimido que contiene la copia y navegar por sus contenidos; Básicamente, son archivos XML con la información de los diferentes elementos creados (etiquetas, páginas, tareas, cuestionarios, etc), además de los diferentes archivos subidos al curso. El resultado: todas las actividades estaban en el archivo de la copia de seguridad, con su nombre y descripción.

He tratado de localizar por Internet y en los foros de Moodle.org sin excesivo éxito (atendiendo a la solución, está claro que no he utilizado los términos de búsqueda adecuados).

Analizando de nuevo el problema, me he dado cuenta que las tareas que faltaban tras la restauración eran del tipo “Tarea (2.2)”. Interesante. Ese detalle me ha dado una pista importante, ya que tirando de ese hilo es como he llegado a esta sección de la documentación de Moodle en el que aclara el misterio de las tareas desaparecidas.

El problema

El problema radica en que, a partir de la versión 2.3 de Moodle, las tareas pasaron a implementarse de otra forma, así que crearon el concepto “Tarea (2.2)” para garantizar la compatibilidad hacía atrás. Digamos que es un tipo de tarea especial, diferente de las que se usan en las versiones actuales para crear tareas, con la única finalidad de permitir importar tareas de versiones antiguas de Moodle.

Por ello, en las versiones actuales de Moodle, ese tipo de tarea está deshabilitada. Por defecto, no se pueden crear Tareas 2.2 ni, por tanto, se pueden importar.

La solución

Los pasos para solucionar el problema se explican a continuación:

Primero tenemos que activar la Tarea (2.2) en la versión de Moodle en la que queramos restaurar. Para ello, tenemos que ser el administrador del sitio, y acceder a  Administración del sitio / ► Extensiones / ► Módulos de actividad / ► Gestionar actividades y activamos Tarea (2.2).

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Con la tarea activada, procedemos a la restauración del curso. Ahora sí salen todas las tareas.

Para evitar que el problema se replique a futuras copias de seguridad/importaciones realizadas a partir de la nueva copia del curso, hay que transformar las Tareas 2.2 a tareas normales (las que se utilizan en la actualidad). Para hacer eso, las versiones actuales de Moodle incorporan un script que realiza esa función.  Lo podemos encontrar en Administración del sitio ► Motor para la actualización de tareas

Una vez las tareas estén actualizadas, volvemos a Administración del sitio ► Extensiones ► Módulos de actividad  ► Gestionar actividades y volvemos a desactivar Tarea (2.2). Así ya no crearemos más tareas de este tipo por accidente.

Caso resuelto.

Muerte por PowerPoint

O por Impress, según la suite ofimática que empleemos, pero lo cierto es que los docentes solemos caer frecuentemente en errores fundamentales a la hora de diseñar las diapositivas con las que ilustramos nuestras sesiones lectivas. Y claro, nuestros abnegados alumnos caen fulminados tras la primera transición de diapositivas. Y eso supone la pérdida de su atención, probablemente, para lo que queda de sesión.

El humorista Don McMillan resume estos errores en su célebre vídeo “Death By Powerpoint”:

Y es cierto; la mayoría de las veces nos centramos en exponer los conceptos y no en cómo se han de exponer. Y el cómo es fundamental para que el recurso educativa (la presentación de diapositivas) cumpla con su función.

En mi opinión, uno de las razones por las que, en general, las presentaciones educativas no están diseñadas de forma amena y motivadora es el hecho que la misma presentación haga el papel de los apuntes. Una especie de docupoint, que es el nombre que reciben las presentaciones excesivamente textuales diseñadas para ser leídas, que cumple las dos funciones: sirve para explicar los contenidos en clase y para que los alumnos estudien en casa. Llamémosles “apupoints”.

Si seguimos las indicaciones de los cientos de webs dedicadas al fenómeno de las Presentaciones eficaces™, lo ideal sería que hubiese un documento con los apuntes, en el que se describiesen de forma textual todos los contenidos, y una presentación con la que se ilustrasen dichos conceptos mientras el profesor los explica.

¿Pero como diseñar una buena presentación? ¿Dónde reside el secreto de las llamadas presentaciones Zen? Pues bien, hay muchas páginas con artículos y artículos sobre el tema, en las que se explican toda una serie de principios que se han de seguir a la hora de abordar el diseño de una buena presentación: desde la organización del arco argumental (hay que contar una historia) hasta el diseño gráfico de la presentación (paleta de colores, imágenes empleadas, alineación de los objetos en la diapositiva, etc.)

Sí, son muchos aspectos a tener en cuenta, pero vale la pena: un buen diseño de presentación consigue un mayor grado de atención y participación por parte del alumnado; una mayor implicación. Y eso marca la diferencia tanto en el desarrollo de la sesión lectiva como en la consecución de los objetivos de aprendizaje deseados.

Un buen punto de partida para iniciarse en esto del diseño de presentaciones eficaces es, como no puede ser de otra manera, una presentación. Y es tan buena que se puede seguir perfectamente sin necesidad que nadie de la explique. Se llama ¡Roba esta presentación! y a mi me cambió la vida:

 

Tecnologías educativas accesibles

La presente Ley Organica de Educación, así como los Real Decretos que ordenan los diferentes títulos en que se estructura el sistema educativo y el resto de normativa que recula aspectos referentes a la evaluación de los mismos prestan especial atención a la atención a la diversidad en la figura de los alumnos que tienen necesidades educativas específicas (NEE). La educación ha de ser global e inclusiva y todos los alumnos, independientemente de sus características personales y/o físicas.

Esto no es siempre una tarea fácil; muchas veces, la falta de experiencia y/o de información terminan en una mala elección o un mal uso de los recursos a emplear en el caso de un alumno con NEE. Esto puede dar pié, no solo a mayores dificultades de acceso a los contenidos por parte del alumno, sinó  a un mayor esfuerzo por parte del docente para compensar esas dificultades.

En ese sentido, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), ha elaborado una guía con las iniciativas tecnológicas dirigidas al alumnado con NEE. El objetivo de la guía es promocionar y extender el empleo y uso progresivo de tecnologías educativas accesibles, para así mejorar la calidad de la enseñanza y la atención a la diversidad.

El documento se estructura en tres apartados principales:

  • Una breve reflexión sobre los conceptos de Educación Inclusiva, Diseño Universal de Aprendizaje y Accesibilidad TIC.
  • Una recopilación de recursos tecnológicos para el aprendizaje donde la accesibilidad es la protagonista. Por ello, se recogen las pautas para la creación de recursos educativos digitales accesibles y las herramientas necesarias para su creación.
  • Una selección recursos de apoyo específicos para las personas con discapacidad basados en las TIC para el entorno educativo, clasificados por perfil

Se trata de un documento muy práctico, lleno de recursos y enlaces de interés. Sin duda, un texto de referencia para todos los docentes.

 

ePortfolios y evaluación por competencias

Desde la creación del Catálogo General de Cualificaciones Profesionales , el sistema educativo ha pasado paulatinamente a trabajar por competencias profesionales. Las competencias profesionales representan actividades concretas que tienen significancia para el empleo. Es decir, saber hacer cierta cosa necesaria para desenvolverse en determinado sector profesional.

Las competencias profesionales se identifican en el marco laboral con lo que es capaz de hacer un trabajador o trabajadora, dicho de otro modo, de sus realizaciones profesionales. Un conjunto concreto de realizaciones profesionales establece  lo que se denomina una Unidad de Competencia.  En la actualidad, los módulos profesionales que se estudian en la Formación Profesional están vinculados a una o varias Unidades de Competencia.  Por tanto, la finalidad de los módulos es ayudar a los alumnos a alcanzar las diferentes competencias profesionales asociadas para que pueda acreditar, una vez superado el módulo, la unidad de competencia.

Esto último es muy interesante, ya que gracias a la clasificación, si un alumno puede acreditar que ya posee una o varias unidades de competencia, por ejemplo, porque ha trabajado en una empresa llevando a cabo tareas relacionadas con las competencias profesionales asociadas, también puede conseguir que se le acredite la unidad de competencia, convalidándose el módulo profesional.

Esto construye un importante vínculo entre la formación adquirida en los centros educativos y la obtenida en los puestos de trabajo. Ahora, la línea que separa la experiencia profesional de la información académica se difumina, lo que permite una mayor versatilidad para el desarrollo profesional y la formación permanente.

La adquisición de una o varias unidades de competencia, según el caso, dan pié a una Calificación profesional. La calificación profesional representa a las competencias necesarias para responder a las necesidades del mercado laboral para determinado puesto y especialidad. Como se ha comentado anteriormente, la obtención de esta calificación profesional se puede adquirir mediante la combinación de unidades de competencias acreditadas por la experiencia laboral y por la superación de cursos y módulos formativos.

Este clasificación del mercado laboral por competencias, si bien está presente en el desarrollo legislativo de los módulos formativos de la formación profesional, todavía no está del todo presente en el diseño y planificación de los mismos. En ese sentido, el uso de ePortfolios en el aula puede convertirse en un poderoso aliado para trabajar y evaluar módulos por competencias.

El Portfolio digital o ePortfolio es, según Wikipedia,  una recopilación de documentos que pueden mostrar diferentes aspectos globales o parciales de una persona (personales, académicos, profesionales…) o de una organización (objetivos, organigrama, productos…) los cuales han estado seleccionados y organizados de forma reflexiva y deliberada y presentados en formato digital (texto, imágenes, animaciones, simulaciones, audio y vídeo); podríamos decir que es una manera de presentar una identidad en forma digital.

Adaptando este concepto al aula, se trata de un espacio donde el alumno puede publicar una serie de elaboraciones textuales o multimedia que puedan servir como prueba de que ha adquirido determinada competencia profesional. Pude ser un blog personal, un wiki o alguna de las herramientas específicas para crear ePortfolios que existen. Por supuesto, la realización de estas elaboraciones ha de estar supervisada por el profesor, que como conocedor de las diferentes realizaciones profesionales vinculadas al módulo, guiará al alumno en la propuesta y elaboración de estas “pruebas” de adquisición de competencia.

Por pruebas, me refiero a algo que el alumno considere suficiente hacer para demostrar que ha adquirido determinada competencia y que el profesor acepte como tal.

Por ejemplo, para “Realizar procesos de instalación de sistemas operativos para su uso en sistemas microinformáticos, siguiendo especificaciones recibidas“, que es una de las realizaciones profesionales vinculadas a la unidad de competencia UC0219_2 Instalar y configurar software base en sistemas microinformaticos (RD 295/2004), el alumno podría proponer elaborar un videotutorial explicando la instalación de un sistema operativo en un ordenador (o máquina virtual).

El profesor le podría decir que, además, tiene que justificar las opciones de instalación en base a una serie de requisitos, adaptables a un caso de una empresa (real o ficticia) que necesita instalar un sistema operativo (podría ser un ordenador de aula y al alumno justificar qué características ha de tener la instalación para satisfacer las necesidades del centro). A partir de ahí, el alumno elabora un documento con la justificación, realiza el videotutorial y lo publica en su ePortfolio. Si el profesor considera que la realización prueba la adquisición de la competencia, la acreditaría como superada.

Así, el profesor tendrá que validar las propuestas de “pruebas”, supervisar la realización proporcionando feedback, resolviendo dudas, sugiriendo cambios y, finalmente, evaluar el resultado.

Para la evaluación, es muy interesante que se diseñen rubricas de evaluación y que además se pongan a disposición del alumno, para guiarlo en el proceso y que tenga claro, en todo momento, qué se espera de él.

Como se puede ver, el uso de los ePortfolios puede suponer una poderosa herramienta para trabajar por competencias, además de implicar un cambio en el modelo de trabajo en el aula que fomente también la autoevaluación del alumnado, tan importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De este modo, también, se dota al alumno del protagonismo que merece en el proceso y se le motiva hacia la adquisición de competencias; algo así como desbloquear logros en un juego.

Además, este ePortfolio puede ser una herramienta que trascienda al periodo de formación, sierviendo al alumno para demostrar sus competencias profesionales después de sus estudios con la finalidad de obtener o mejorar su ocupación laboral. Esto, de nuevo, se vuelve a enlazar con la clasificación de las necesidades del mercado laboral de la que hablaba al principio de la entrada. Las empresas no necesitan gente con Títulos, sino gente con competencias profesionales , y el ePortfolio es una muy buena manera de recoger y mantener actualizadas dichas competencias para hacer visible la identidad profesional más allá de lo que una entrevista laboral puede mostrar.

 

Diversidad en el aula: TDAH

El aula es un entorno altamente heteregéneo y, como tal, resulta muy complejo planificar cursos y asignaturas contemplando las necesidades de todos los alumnos. Más aún cuando algunos alumnos presentan dificultades para el aprendizaje como resultado de algún trastorno neurológico. Según la normativa vigente (reforzada por alguna de las modificaciones propuestas por la LOMCE) prescribe que hay que incluir un epígrafe en las programaciones en el que se determinen las adaptaciones a realizar para estos alumnos que presenten necesidades educativas específicas. Hay que incluirlo y hay que aplicarlo.

Un caso muy frecuente es el del alumno con Transtorno de Defícit de Atención e Hiperactividad (TDAH), un trastorno neurológico que se caracteriza por:

  • Hiperactividad: Alumnos que no se pueden estar quietos y que suelen ser bastante habladores.
  • Impulsividad: Alumnos que actúan sin pensar, interrumpiendo muchas veces la marcha de la clase.
  • Deficit de atención: Alumnos que presentan dificultades para concentrarse y se distraen con facilidad.

Pues bien,  cuando se da la situación de que tienes un grupo con uno (o varios) alumnos diagnosticados de TDAH, bueno, como se suele decir…. DON’T PANIC!

Efectivamente, existe mucha información en Internet sobre como tratar con los alumnos con este trastorno, como por ejemplo, esta web en la que se explican las características del TDAH y se dan algunas recomendaciones para su tratamiento en el aula. Aunque también es cierto que Internet, a veces, nos inunda con excesiva información y no siempre suficientemente contrastada.

Personalmente, considero que el siguiente manual editado por la Conselleria d’Educació, resulta muy ilustrador como punto de partida: presenta de una forma muy resumida una visión general sobre el TDAH, sus síntomas y se proponen una serie de orientaciones para el aula. Y distinguiendo entre primaria y secundaria. Imprescindible!

Las orientaciones propuestas en el documento, me llevan a otra reflexión: ¿Qué ocurre con el aulmno TDAH en las modalidades educativas online?

Si nos fijamos en las recomendaciones, fundamentalmente tienen que ver con la motivación, el trabajo cooperativo y la estructuración de lecciones y actividades. Sobre el papel, son características inherentes a la educación en línea.

Además, también se suelen marcar como elementos clave para mejorar la conducta y el rendimiento en el aula del alumno TDAH el determinar correctamente la ubicación en el aula para evitar distracciones y mantener rutinas para facilitar la organización. Lo primero deja de ser un problema en la modalidad online y lo segundo es algo deseable y fácilmente implementable en un curso online.

Está claro que la educación en línea presenta otros retos para el alumno TDAH, principalmente relacionados con las distracciones (otras pestañas del navegador de Internet, elementos de la habitación donde está el alumno, etc) y la comunicación asíncrona (el alumno no recibe feedback de forma inmediata). Pero quizá, el modelo centrado en el alumno que propone la educación a distancia pueda aportar una perspectiva interesante a las dificultades en el aprendizaje que presenta este tipo de alumnado.

10 pros y contras del eLearning

El aprendizaje en línea no siempre es recibido con el mismo entusiasmo; son muchas las ventajas que se le atribuyen, pero también tiene sus inconvenientes. En esta entrada se presentarán algunos puntos fuertes y  otros puntos flojos que se le achacan al e-Learning… Por poner un número redondo, 10 de cada:

Fortalezas

  1. Se aprende en red y, por tanto, hereda las ventajas relativas a la actualización, recuperación, almacenamiento y distribución que tienen los recursos en red.
  2. El estudiante adquiere un papel activo.
  3. Su flexibilidad temporal y espacial, facilita la adaptación de la formación al alumno, deslocalizando el conocimiento y fomentando la interacción en diferentes ámbitos y a través de diferentes canales. Ahorra costes de desplazamiento.
  4. La posibilidad de aumentar el número de alumnos concurrentes democratiza el aprendizaje.
  5. Es sugestivo, motivador y puede despertar la curiosidad y la imaginación.
  6. Promueve una visión constructivista del aprendizaje: trabajo autónomo, ritmo personal, colaboración, construcción social del conocimiento…
  7. Toda interacción queda registrada de forma permanente, lo que facilita el acceso y permite hacer un seguimiento más exhaustivo.
  8. Se aprende más rápidamente y de forma menos repetitiva.
  9. Se puede disponer de una gran variedad de recursos interdisciplinares las 24 horas del día. Muchos de ellos gratuitos y de gran calidad.
  10. Fomenta la aparición de comunidades de autoconocimiento, uso del conocimiento y producción.

Debilidades

  1. A veces, es difícil discernir la validez de los contenidos disponibles en la red.
  2. La red y sus contenidos pueden provocar adicción, ansiedad y distracción, así como problemas físicos relacionados con el uso de dispositivos electrónicos o  el sedentarismo.
  3. La falta de referencias físicas hace que los entornos virtuales sean percibidos por los alumnos de forma fría y distante, provocando aislamiento entre compañeros y sensación de soledad.
  4. Los diálogos pueden ser rígidos e impersonales.
  5. El hecho de enfrentarse solo al estudio comporta una mayor tasa de abandono que en el aprendizaje presencial. En ese sentido, requiere un alto grado de responsabilidad y autonomía por parte del estudiante.
  6. El hecho que la interacción se base fundamentalmente en texto puede resultar molesto o “pesado”.
  7. Requiere mayores inversiones de tiempo por parte del profesor y del alumno.
  8. Requiere unas infraestructuras tecnológica mínima: ordenador con acceso a Internet, una conexión decente… Además, pueden aparecer problemas técnicos que repercutan en el aprendizaje.
  9. Es necesario tener cierta experiencia con la tecnología: conocer el lenguaje virtual, identificar metáforas gráficas, estrategias comunicativas… Dicho de otro modo, profesor y estudiantes necesitan unas competencias tecnológicas mínimas.
  10. El incremento de número de alumnos de forma excesiva puede disminuir la calidad de la formación.

Para más información, se puede consultar el texto de  María Pérez-Mateo y de Montse Guitert que es el que se ha empleado como fuente para elaborar esta entrada: