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Ranking Block en Moodle

Creo que a estas alturas nadie duda de la efectividad de la gamificación en la motivación del alumnado en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Mediante el uso de técnicas y metodologías procedentes del mundo del videojuego, no sólo se dinamiza enormemente el diseño y ejecución de los cursos, sino que se hace utilizando unos códigos más cercanos al universo del alumno.

El curso pasado estuve utilizando con un grupo de alumnos el bloque de ranking de Moodle. Mi objetivo era motivar a los alumnos en para que se responsabilizaran de entregar todas las tareas y, además, se esforzaran en obtener buenas calificaciones en ellas. Para ello, instalé el plugin Ranking Block de Moodle y lo habilité en el curso en cuestión.

El funcionamiento del plugin es muy simple: funciona como una especie de clasificación deportiva. Cada vez que un alumno entrega una tarea, obtiene 2 puntos en la clasificación. Esto se puede configurar, si así se desea,  para que también se obtengan puntos cuando el alumno accede para leer a un recurso (por ejemplo, un enlace publicado en el aula virtual) o hace un comentario en el foro. Posteriormente, cuando se evalúa la tarea, el alumno suma en la clasificación el resultado de su calificación.

De esa manera, con tan sólo realizar unas cuantas tareas, la clasificación empieza a moverse y los alumnos empiezan a disputarse los primeros puestos en cada nueva actividad.

Aspecto del bloque de ranking tras dos tareas. A final de curso, hubo quien superó los 400 puntos!

Un bloque con los 10 primeros (esto se puede configurar) se muestra en una de las columnas laterales del aula virtual.

El uso de este plugin, no obstante, requiere ciertas consideraciones (por lo menos en las versiones de Moodle anteriores a la 3, como era el caso de la versión utilizada). Por un lado, es necesario habilitar el Rastreo de finalización en los ajustes del curso. Luego, para cada actividad que quiera ser «puntuada» en el ranking, hay que configurar las condiciones de finalización de la actividad.

Si queremos que se sume la calificación obtenida a los puntos del ranking, tenemos que marcar esta opción

Además, hay que seleccionar cada actividad en la sección Finalización del curso para que sea tenida en cuenta.

Desde aquí, se pueden seleccionar las actividades que se han de tener en cuenta para que Moodle considere el curso completado… y para que se puntúen en el ranking.

El resultado de la experiencia fue muy positivo; al final de curso pasé una encuesta a los alumnos y todos ellos se mostraron favorables (25%) o muy favorables (75%) ante la afirmación de que el uso del ranking había contribuido a que se esforzasen para superarse.

Se puede hacer mucho más en cuanto a la gamificación de nuestros cursos, pero lo cierto es que con este plugin se pueden conseguir unos buenos resultados de una manera muy simple. Eso sí, hay que estar preparado para que los alumnos os reclamen cada pequeña reducción que apliquéis a su calificación.

Libertad para (re)utilizar

Internet ya está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, y el ámbito educativo no es una excepción. Hoy por hoy, prácticamente cualquier proceso formativo actualizado bebe de la información obtenida a través de la red de redes, si no está, directamente, basado en la interacción con Internet.

Tenemos, literalmente, en la palma de nuestra mano acceso a la mayor biblioteca del mundo, de dónde podemos obtener información contrastada y en múltiples formatos para elaborar materiales adaptados a las necesidades formativas de nuestros alumnos.

Ahora bien, de lo que muy poca gente es consciente es que los recursos localizados en Internet a través de los buscadores, como ocurre con los libros de las bibliotecas, están sujetos a una serie de derechos de autor que, por norma general, no permiten su reproducción sin el permisos expreso de su autor (o de sus representantes legales).

Dicho de otro modo: si busco la imagen de un ordenador en Google Images y la utilizo para ilustrar un tema que he redactado para un curso de informática, lo más seguro es que esté incurriendo en una violación de los derechos de autor. Lo mismo ocurre cuando copio y pego el texto de una web o utilizo el fragmento de un vídeo de Youtube dentro de uno mío.

Evidentemente, la ley recoge el derecho a cita para aquellos que nos dedicamos a la docencia, pero para valerse de él, hay que respetar una serie de restricciones en relación a la cantidad de material citado y, por supuesto, citar al autor original.

Y esa es otra, porque ¿quien es el autor de lo que hay en Internet? Otro punto que no siempre está claro. Por norma general, el autor de un recurso es el que lo ha creado (por ejemplo, el que toma una foto) pero, algunos servicios de Internet ponen como condición para subir un recurso a sus servidores el que el autor les ceda los derechos de explotación. ¿A quien citar?

Sea como sea, el acceso universal a Internet ha provocado la necesidad de definir nuevas fórmulas para definir la propiedad intelectual. Formas que, por un lado respeten la autoría, pero que por otro permitan la libre reutilización y distribución de las mismas por parte de cualquiera. Formas que, en definitiva, permitan la mejora a través de la colaboración.

Eso es lo que durante décadas ha promovido la FSF a través de las licencias GPL, centradas fundamentalmente en la creación, modificación y distribución libre de programas informáticos, y que, más recientemente, persiguen las licencias Creative Commons, pensadas en la cesión anticipada de derechos de uso para recursos multimedia.

Así, los autores podemos licenciar con una licencia Creative Commons nuestras obras y dejar claro a todos aquellos que accedan a ellas aspectos como quien es el autor y si da permiso para reutilizar la obra y, en su caso, con qué condiciones. Esta es pues, una forma más abierta de compartir las creaciones, permitiendo a los demás, no sólo disfrutarlas, sino también mejorarlas, si por ello perder la autoría de las mismas.

Considero que las licencias CC deberían estar ligadas a la práctica docente, ya que son la clave para garantizar la creación de recursos de aprendizaje realmente reutilizables. Lo cierto es la mayoría de docentes nos basamos en el trabajo de otros para elaborar nuestros recursos de aprendizaje, por ello adoptar de forma habitual estas licencias no haría más que consolidar una práctica común y, propiciar que, como resultado, los recursos de aprendizaje sean de mayor calidad al haber podido ser refinados por más personas.

Y tú, ¿a qué esperas para empezar licenciar tus materiales como CC?

Licencias CC

Licencias CC

Más información sobre las licencias Creative Commons en su web oficial.

 

5 usos didácticos de WordPress

WordPress es un sistema de gestión de contenido (CMS, de sus siglas en inglés, Content Management System) que, originalmente, adquirió una gran popularidad como herramienta para la creación de blogs. No obstante, con el paso del tiempo, el sistema ha ido creciendo a través de sucesivas actualizaciones que, junto a la infinidad de plugins creados por terceros, lo han convertido en una herramienta extremadamente versátil para adaptarse a cualquier situación.

Esto, evidentemente, propicia múltiples aplicaciones para su uso en el aula. A continuación se proponen cinco usos que se le pueden dar a esta herramienta con fines didácticos:

Uso #1: WordPress como libro de texto digital

Una opción con la que me he encontrado en múltiples ocasiones buscando información por Internet es el caso de los docentes que emplean WordPress como herramienta para publicar apuntes de un curso o asignatura.

Ya sea mediante la creación de páginas agrupadas por categorías o, directamente, mediante entradas regulares, la publicación de los apuntes del profesor a través de Wordpress permite a los alumnos un acceso inmediato a los mismos. Es más, los alumnos pueden suscribirse al blog para recibir notificaciones por correo cuando haya una nueva publicación para estar al tanto de las novedades en tiempo real.

También, mediante el uso de un plugin se puede poner un botón para generar una versión «print friendly» o para exportar a PDF (Print Friendly and PDF Button), para de ese modo, facilitar la exportación de los contenidos publicados para que los alumnos los puedan consultar offline.

Uso #2: Wordpress como aula virtual

Más allá del uso de WordPress como mera herramienta para publicar materiales de aula (ya sean textuales o audioviduales), el plugin WP Teacher permite convertir nuestro blog en algo más parecido a un aula virtual: un espacio que trasciende a las cuatro paredes del aula y al horario lectivo establecido en el que se puede publicar toda la información relativa al seguimiento de la asignatura.

Básicamente, el plugin proporciona la opción de crear posts con actividades y con eventos. Los primeros permiten proponer tareas a los alumnos y que éstos puedan subir sus realizaciones en el plazo establecido y los segundos permiten definir eventos que tengan que ver con el desarrollo de las diferentes unidades didácticas. El plugin se completa com algunos widgets para facilitar información en la página sobre las diferentes tareas y eventos definidos para el curso y sus respectivos plazos.

Además, podemos dotar al aula virtual Worpdress de alguna funcionalidad adicional, como la publicación de tests de autoevaluación, mediante la incorporación de plugins como Wp-Pro-Quiz.

Uso #3: Wordpress como e-Portafolio

Los portafolios cada vez están más presentes en los procesos de enseñanza-aprendizaje en los que se considera el alumno el centro del proceso. Son una poderosa herramienta para la evaluación (y autoevaluación ) y combina a la perfección con el trabajo con proyectos.

Pero, ¿qué es exactamente un portafolio en el ámbito educativo? Según Esteban García, en su trabajo Algunas aplicaciones del portafolio en el ámbito educativo (2000):

Un portafolio Educativo es un archivo o una carpeta donde se lleva un proceso escrito de las actividades o conceptos de la clase, generalmente con orden cronológico que muestran un progreso. Se considera al portafolio como «una colección de trabajos elaborados por el alumno o el maestro, que se relacionan de una manera directa o indirecta con actividades referidas a contenidos curriculares»

Es decir, un espacio donde el alumno va recopilando sus realizaciones y logros para demostrarse a sí mismo y a los demás lo que es capaz de hacer.

Se puede integrar el uso de portafolios educativos con WordPress mediante la creación de blogs por parte de los alumnos donde van reflejando sus avances individuales (resolución de tareas o proyectos) de forma textual, para así reflexionar sobre el proceso realizado, pero también, para proporcionar a los docentes un potente instrumento de evaluación para determinar la adquisición de los objetivos de aprendizaje.

Estos portafolios pueden ser públicos o privados. Si son públicos, pueden convertirse en un portafolio de exhibición, a modo de blog profesional, que le permita al alumno crear una imagen profesional positiva vinculada a su nombre y que pueda ser un elemento interesante para los reclutadores de empresas del sector.

De forma adicional, se puede crear un portafolio de aula en el que se vayan publicando las mejores realizaciones a modo de blog técnico de acceso público (que, por ejemplo, se puede enlazar desde la web del instituto) que motive a los alumnos a realizar y redactar entradas más profesionales.

Uso #4: Wordpress como blog de aula

Otra aplicación de WordPress en el aula es la creación de un blog del curso. Este blog, más allá de la publicación de materiales y recursos de aprendizaje (ver WordPress como libro de texto digital) o como elemento para llevar un seguimiento del curso (ver WordPress como aula virtual) o del proceso de enseñanza aprendizaje (ver WordPress como e-Portafolio) tendrá como finalidad proporcionar información a las familias sobre la asignatura y sus contenidos. Así, el profesor, puede reflexionar sobre las tareas realizadas (regulares, complementarias y extraescolares) así como proponer vínculos entre los contenidos curriculares y los elementos del entorno inmediato de los alumnos.

El uso de un blog de aula permite acercar el proceso  de enseñanza aprendizaje a las familias (u otros agentes educativos) como mecanismo para fomentar su participación en el proceso (elemento imprescindible, especialmente en alumnos menores de edad) con repercusión directa en la motivación e interés del alumno en los estudios.

Así, mediante publicaciones semanales en el blog, las familias pueden estar al corriente de los contenidos y realizaciones en los que se han visto inmersos los alumnos, para que les puedan preguntar por ellos. Además, el hecho que las familias lleven un seguimiento de primera mano de lo que se está trabajando en el aula, puede favorecer su implicación en el proceso (por ejemplo, proponiendo visitas o charlas relacionadas con los contenidos si alguien de la familia o cercano se dedica profesionalmente a algo relacionado con lo que se está viendo esa semana en clase).

En definitiva, un blog de aula, puede ser un elemento fundamental para implicar a las familias en el proceso de enseñanza aprendizaje de sus hijos.

Uso #5: Wordpress como recurso de aprendizaje

Y para finalizar, la gran versatilidad de WordPress lo convierte en una herramienta apta para cualquier contexto. En ese sentido, puede convertirse en un recurso de aprendizaje que emule el aprendizaje situado tan sólo usando el plugin adecuado.

Por ejemplo, si los alumnos están aprendiendo sobre comercio electrónico, se puede convertir WordPress en una tienda virtual usando el plugin WooCommerce de forma que cada alumno tenga su propia tienda virtual que tendrá que mantener para vender sus productos. No hay mejor manera para aprender que aprender haciendo.

Así, WordPress, ejerce de recurso de aprendizaje que permite contextualizar y poner en práctica los diferentes contenidos vistos en clase. Otro ejemplo más del enorme potencial que este CMS tiene en las manos de un docente.

 

El caso de las tareas desaparecidas tras una restauración en Moodle

Estos días he tenido problemas tratando de restaurar un curso en Moodle: Tenía un curso creado originalmente con la versión 2.2 de Moodle que quería restaurar en un Moodle posterior (2.5). El proceso de restauración funcionaba sin problemas (ni errores), pero al acceder al curso restaurado me encontraba con que la mayoría de las tareas no aparecían.  Sin embargo, los nombres de las tareas «desparecidas» sí que aparecía en el libro de calificaciones.

Cara de "algo falla y no se que es"

Me he quedado, más o menos, con esta cara

La investigación

En primer lugar, he comprobado que todo estaba correcto en la copia de seguridad realizada. Basta con abrir el archivo comprimido que contiene la copia y navegar por sus contenidos; Básicamente, son archivos XML con la información de los diferentes elementos creados (etiquetas, páginas, tareas, cuestionarios, etc), además de los diferentes archivos subidos al curso. El resultado: todas las actividades estaban en el archivo de la copia de seguridad, con su nombre y descripción.

He tratado de localizar por Internet y en los foros de Moodle.org sin excesivo éxito (atendiendo a la solución, está claro que no he utilizado los términos de búsqueda adecuados).

Analizando de nuevo el problema, me he dado cuenta que las tareas que faltaban tras la restauración eran del tipo «Tarea (2.2)». Interesante. Ese detalle me ha dado una pista importante, ya que tirando de ese hilo es como he llegado a esta sección de la documentación de Moodle en el que aclara el misterio de las tareas desaparecidas.

El problema

El problema radica en que, a partir de la versión 2.3 de Moodle, las tareas pasaron a implementarse de otra forma, así que crearon el concepto «Tarea (2.2)» para garantizar la compatibilidad hacía atrás. Digamos que es un tipo de tarea especial, diferente de las que se usan en las versiones actuales para crear tareas, con la única finalidad de permitir importar tareas de versiones antiguas de Moodle.

Por ello, en las versiones actuales de Moodle, ese tipo de tarea está deshabilitada. Por defecto, no se pueden crear Tareas 2.2 ni, por tanto, se pueden importar.

La solución

Los pasos para solucionar el problema se explican a continuación:

Primero tenemos que activar la Tarea (2.2) en la versión de Moodle en la que queramos restaurar. Para ello, tenemos que ser el administrador del sitio, y acceder a  Administración del sitio / ► Extensiones / ► Módulos de actividad / ► Gestionar actividades y activamos Tarea (2.2).

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Con la tarea activada, procedemos a la restauración del curso. Ahora sí salen todas las tareas.

Para evitar que el problema se replique a futuras copias de seguridad/importaciones realizadas a partir de la nueva copia del curso, hay que transformar las Tareas 2.2 a tareas normales (las que se utilizan en la actualidad). Para hacer eso, las versiones actuales de Moodle incorporan un script que realiza esa función.  Lo podemos encontrar en Administración del sitio ► Motor para la actualización de tareas

Una vez las tareas estén actualizadas, volvemos a Administración del sitio ► Extensiones ► Módulos de actividad  ► Gestionar actividades y volvemos a desactivar Tarea (2.2). Así ya no crearemos más tareas de este tipo por accidente.

Caso resuelto.

Muerte por PowerPoint

O por Impress, según la suite ofimática que empleemos, pero lo cierto es que los docentes solemos caer frecuentemente en errores fundamentales a la hora de diseñar las diapositivas con las que ilustramos nuestras sesiones lectivas. Y claro, nuestros abnegados alumnos caen fulminados tras la primera transición de diapositivas. Y eso supone la pérdida de su atención, probablemente, para lo que queda de sesión.

El humorista Don McMillan resume estos errores en su célebre vídeo «Death By Powerpoint»:

Y es cierto; la mayoría de las veces nos centramos en exponer los conceptos y no en cómo se han de exponer. Y el cómo es fundamental para que el recurso educativa (la presentación de diapositivas) cumpla con su función.

En mi opinión, uno de las razones por las que, en general, las presentaciones educativas no están diseñadas de forma amena y motivadora es el hecho que la misma presentación haga el papel de los apuntes. Una especie de docupoint, que es el nombre que reciben las presentaciones excesivamente textuales diseñadas para ser leídas, que cumple las dos funciones: sirve para explicar los contenidos en clase y para que los alumnos estudien en casa. Llamémosles «apupoints».

Si seguimos las indicaciones de los cientos de webs dedicadas al fenómeno de las Presentaciones eficaces™, lo ideal sería que hubiese un documento con los apuntes, en el que se describiesen de forma textual todos los contenidos, y una presentación con la que se ilustrasen dichos conceptos mientras el profesor los explica.

¿Pero como diseñar una buena presentación? ¿Dónde reside el secreto de las llamadas presentaciones Zen? Pues bien, hay muchas páginas con artículos y artículos sobre el tema, en las que se explican toda una serie de principios que se han de seguir a la hora de abordar el diseño de una buena presentación: desde la organización del arco argumental (hay que contar una historia) hasta el diseño gráfico de la presentación (paleta de colores, imágenes empleadas, alineación de los objetos en la diapositiva, etc.)

Sí, son muchos aspectos a tener en cuenta, pero vale la pena: un buen diseño de presentación consigue un mayor grado de atención y participación por parte del alumnado; una mayor implicación. Y eso marca la diferencia tanto en el desarrollo de la sesión lectiva como en la consecución de los objetivos de aprendizaje deseados.

Un buen punto de partida para iniciarse en esto del diseño de presentaciones eficaces es, como no puede ser de otra manera, una presentación. Y es tan buena que se puede seguir perfectamente sin necesidad que nadie de la explique. Se llama ¡Roba esta presentación! y a mi me cambió la vida:

 

El docente convergente

Ya he hablado anteriormente en el blog sobre el papel del docente en línea , pero ¿qué caracteriza exactamente la función de un docente en un entorno de aprendizaje virtual? ¿podemos extraer las características básicas o aspectos esenciales que lo definan de manera independiente a su homólogo presencial?

Esto último, aunque pueda parecer evidente, no lo es. Sí es cierto que, en la práctica, es habitual que un docente tenga que encargarse de cursos presenciales y cursos a distancia de forma simultanea, y su papel al frente de ambas experiencias no puede ser el mismo.

Ahora bien, cada vez se extienden más puentes entre las modalidades presencial y a distancia, se podría hablar de una convergencia que hace que el uso de las TIC esté cada vez más presente en los procesos de enseñanza-aprendizaje presenciales, de la misma manera que, prácticamente copan la interacción en los procesos a distancia.

Al mismo tiempo, en las modalidades educativas a distancia se intenta reducir el vacío entre la tecnología y los objetivos de aprendizaje mediante la implementación virtual de procesos propios de las relaciones sociales del contexto presencial.

En ambos casos, es el docente el encargado de dirigir y orquestar el proceso para que los alumnos alcancen los objetivos de aprendizaje.

Por tanto, parece que podemos hablar del docente convergente como aquel docente que sabe identificar las técnicas y metodologías que mejores resultados aportan al proceso de enseñanza-aprendizaje y es capaz de trasladarlas del contexto presencial al virtual y viceversa.

Pero, veamos en tres puntos cuáles son los aspectos que caracterizan a un docente convergente.

Es quien gestiona y organiza el proceso de aprendizaje

La función docente implica diseñar y planificar el proceso de aprendizaje. Se suele afirmar que en la planificación es crítica en la modalidad a distancia, pero también lo es en la presencial. Una buena planificación, contando con su flexibilidad necesaria, facilita la tarea al docente y ofrece a los alumnos un recurso indispensable para saber qué han de esperar de la asignatura y qué espera la asignatura de ellos.

La planificación, además, se suele acompañar de una programación de aula que debería incluir indicaciones sobre las actividades a realizar(¿qué se ha de hacer?, ¿cómo?, ¿cuándo se ha de entregar?¿cuántos recordatorios se harán?¿cómo?). Una especie de guía cuya presencia y detalle resultan de gran interés para todas las modalidades.

El docente también es el que pone los recursos a disposición de los alumnos. Preferiblemente, compartidos en un espacio al que puedan acceder desde cualquier lugar a cualquier momento y suficientemente organizados para facilitar el acceso a ellos.

Y el docente será el que guiará a los alumnos en el proceso a través de las actividades y los recursos.

Dinamiza el proceso

La planificación está muy bien y la consulta de los documentos que la representan también. Pero el docente ha de participar en el proceso realizando intervenciones para explicar el aquí y ahora que permitirá llegar al después a partir de lo de antes. Es el guía, el punto de referencia, el faro que evitará que los alumnos choquen contra los arrecifes. Y como tal, ha de ser capaz de hacer llegar esos mensajes al alumnado.

Para dinamizar más el proceso, el docente ha de ser capaz de dar respuesta a las cuestiones y comentarios de la forma más rápida posible, aunque sea para decir que se está buscando la respuesta; no está bien hacer esperar a un alumno virtual, pero uno presencial tampoco se va a conformar con esperar.

El docente también evalúa, lo que no sólo significa poner notas: la evaluación es un proceso complejo que permite obtener información sobre el grado de asimilación de los contenidos por parte de los alumnos. De ese modo, se determina si las metodologías y recursos empleados son adecuados. Es decir, no sólo se evalúa a los alumnos, sino la propia práctica docente. Y los mejores recursos para la evaluación se pueden y deben emplear tanto en la modalidad a distancia como en la presencial.

Motiva y fomenta la interacción en el aula

De la misma manera que un aula virtual hay que mantener el foro activo, en un aula hay que activar la participación de los alumnos, haciendo un seguimiento sistemático de las mismas con la connivencia de los alumnos.

El docente ha de fomentar el debate, alentar el espíritu crítico y la discusión. Y los alumnos han de saber que su opinión cuenta, para sentirse animados a participar, a tomar partido y así adquirir protagonismo en su proceso de aprendizaje. Si es en un foro o en el aula es lo de menos, lo importante es el intercambio.

Y a la hora de proponer actividades, priorizar el trabajo colaborativo en el que se fomente el aprendizaje entre iguales, activar el componente social del aprendizaje que igual de válido es en el intercambio de unos mensajes por Internet como en el intercambio cara a cara.

Y pase lo que pase, hacer llegar a los alumnos mensajes de ánimos y felicitaciones por su esfuerzo, para fortalecer su autoestima, que es uno de los motores de la motivación.

 

Esto es un docente convergente; un docente sin complejos que entiende que el proceso de enseñanza-aprendizaje está por encima del canal empleado para llegar a sus alumnos (presencial o a distancia). Entre otras cosas, porque el proceso ocurre en ambos casos en el mismo sitio: dentro del alumno.

Diversidad en el aula: Síndrome de Asperger

Los alumnos diagnosticados con el síndrome de Asperger suponen un verdadero reto en el contexto del aula. Suelen ser alumnos rápidamente tachados por sus compañeros como «raros», por sus habilidades sociales inapropiadas o «frikis», por su interés obsesivo por temas extraños. No obstante, la mayoría de individuos diagnosticados de este síndrome, suelen presentar una inteligencia alta que, potenciada de la forma adecuada, puede superar la aparente falta de encaje del alumno hacia las competencias  objeto de la asignatura.

Hay que tener en cuenta que, como en cualquier otro alumno, cada alumno con síndrome de Asperger es diferente y, por tanto, no existen recetas mágicas que permitan extraer el máximo potencial de ellos. Sin embargo, sí existen una serie de pautas vinculadas a las características que definen el síndrome de Asperger que se pueden seguir a la hora de programar una asignatura para un alumno de estas características:

Rutina, rutina y rutina

Los cambios no son bien recibidos por este tipo de alumnado, que se siente cómodo sabiendo siempre lo que va a pasar.

Por ello es interesante:

  • Reducir al mínimo los cambios durante las clases
  • Establecer rutinas diarias
  • Informar continuamente de lo que se va a hacer para evitar sorpresas

Interacción (a)social

Normalmente, este tipo de alumnado tiene dificultades para comprender las reglas sociales, por lo que no acaban de encajar correctamente en su trato con el resto de integrantes del aula.

Por ello, hay que:

  • Fomentar actividades en grupo en las que estén muy pautadas las interacciones con los compañeros para favorecer su integración
  • Fomentar la colaboración y ayuda entre los alumnos mediante el uso de incentivos
  • Es importante tomar medidas para evitar burlas

Pocos intereses, pero muy interesantes

Los alumnos con síndrome de Asperger suelen tener temas de interés restringidos en los que centran su motivación por aprender.

Algunas pautas para minimizar el impacto de esto son:

  • Fomentar la participación en el aula, incentivándola siempre que tenga que ver con el tema de discusión
  • Personalizar la asignación de tareas, tratando de adaptarlas a los intereses de los alumnos, relacionándolos con los contenidos de la unidad didáctica o utilizarlos como punto de partida para tratar de relacionar los contenidos.

Poco centrado, poco organizado

Otro aspecto de los alumnos asperger es su dificultad para concentrarse debido a la intensa vida interior que tienen; además, les cuesta mucho distinguir lo que es relevante de lo que no. Esto, sumado a su falta de organización puede llegar a ser bastante problemático para seguir la asignatura.

Respecto a esto, se propone:

  • Dividir las tareas en unidades pequeñas, con objetivos claros y concisos, con tiempos de realización bien delimitados.
  • Proporcionar retroalimentación constante para validar la correcta realización de la tarea.
  • Estructurar el ritmo de las clases para alternar tareas cortas con explicaciones cortas, para así, evitar que se pierda la concentración.
  • Hacer las clases participativas, con preguntas directas, que ayuden a los alumnos a mantener la atención.
  • Utilizar elementos multimedia llamativos en las explicaciones y tareas para cautivar su atención

Coordinación motora

Los alumnos con síndrome de Asperger tienen problemas de motricidad, tanto gruesa como fina, traduciéndose esto último en problemas de grafomotricidad muy evidentes.

  • Evitar los deportes competitivos y orientar la educación física hacia la salud y mantenerse en forma.
  • Valorar la lentitud en la escritura a la hora de temporalizar actividades o exámenes.

Dificultades académicas

Pese a la inteligencia media-alta que presentan muchos alumnos con síndrome de Asperger, estos suelen tener problemas de comprensión, especialmente debido a su pobre capacidad de abstracción que les hace tomar las cosas de forma literal. Dicho de otro modo, tienen muy buena memoria para los conceptos, pero dificultad para aplicar los conceptos para resolver problemas.

Algunas pautas

  • Fomentar la aplicación de conceptos en realización o resolución de problemas: no conformarse con que los alumnos expliquen un concepto.
  • Realizar resúmenes que traten de simplificar los conceptos explicados, intentando utilizar un lenguaje muy literal.
  • Sacar partido de la buena memoria para mejorar la motivación y autoestima, y emplearla para obtener mejoras en su trabajo académico.

Vulnerables emocionalmente

Como se ha comentado, este tipo de alumnado, tiene capacidades para estar en un sistema educativo normal, aunque no siempre disponen de los recursos emocionales para atender a las necesidades del curso.  Esto genera situaciones de stress que pueden llegar a provocar estallidos de cólera o depresiones en el alumno, por lo que es muy importante controlar las emociones del alumno en el aula.

Para ello se recomienda:

  • Trabajar estrategias para controlar el stress
  • El profesor ha de emplear un tono neutro y asertivo para referirse a los alumnos
  • Escuchar a los alumnos y darles la oportunidad de dialogar con el profesor al margen de las clases, así como avisar a tutores o representantes legales del alumno frente a cambios de humor o de conducta que puedan implicar una depresión

Como puedes ver, se ha tratado de generalizar al máximo las pautas para intentar que sean de aplicación para todo el alumnado. La idea es integrarlas en la programación didáctica de forma que todos se puedan beneficiar de ellas y, al tiempo, se minimice el aislamiento del alumno al dársele un trato especial.

Aún así, las complejas características de este tipo de alumnado así como la gran diversidad en grados, intereses e inteligencia de los alumnos afectados, hacen las soluciones que puedan haber funcionado bien con uno no tienen por qué hacerlo con otro. Sin duda, un verdadero reto para los docentes.

Tecnologías educativas accesibles

La presente Ley Organica de Educación, así como los Real Decretos que ordenan los diferentes títulos en que se estructura el sistema educativo y el resto de normativa que recula aspectos referentes a la evaluación de los mismos prestan especial atención a la atención a la diversidad en la figura de los alumnos que tienen necesidades educativas específicas (NEE). La educación ha de ser global e inclusiva y todos los alumnos, independientemente de sus características personales y/o físicas.

Esto no es siempre una tarea fácil; muchas veces, la falta de experiencia y/o de información terminan en una mala elección o un mal uso de los recursos a emplear en el caso de un alumno con NEE. Esto puede dar pié, no solo a mayores dificultades de acceso a los contenidos por parte del alumno, sinó  a un mayor esfuerzo por parte del docente para compensar esas dificultades.

En ese sentido, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), ha elaborado una guía con las iniciativas tecnológicas dirigidas al alumnado con NEE. El objetivo de la guía es promocionar y extender el empleo y uso progresivo de tecnologías educativas accesibles, para así mejorar la calidad de la enseñanza y la atención a la diversidad.

El documento se estructura en tres apartados principales:

  • Una breve reflexión sobre los conceptos de Educación Inclusiva, Diseño Universal de Aprendizaje y Accesibilidad TIC.
  • Una recopilación de recursos tecnológicos para el aprendizaje donde la accesibilidad es la protagonista. Por ello, se recogen las pautas para la creación de recursos educativos digitales accesibles y las herramientas necesarias para su creación.
  • Una selección recursos de apoyo específicos para las personas con discapacidad basados en las TIC para el entorno educativo, clasificados por perfil

Se trata de un documento muy práctico, lleno de recursos y enlaces de interés. Sin duda, un texto de referencia para todos los docentes.

 

Prevención de la intolerancia en el aula

Como ya he comentado más de una vez en este blog, el aula es un espacio heterogéneo donde confluye un conjunto de alumnos de extracción social diversa. En cierto modo, el aula configura un muestreo de la sociedad o, al menos, del contexto social inmediato al centro.

Esta diversidad, que aunque se pueda pensar lo contrario, enriquece el proceso de enseñanza-aprendizaje al maximizar los puntos de vista que los alumnos aportarán al integrar los aprendizajes en su contexto social. La construcción social del conocimiento se fundamenta en la pluralidad.

No obstante, la hetogeniedoad también presenta sus dificultades. La primera, por supuesto, es la necesidad del docente de conocer bien a sus alumnos para ser capaz de proponer actividades de aprendizaje significativas que fomenten la construcción del conocimiento que se comentaba en el anterior párrafo.

La segunda, no menos importante, es neutralizar cualquier conflicto derivado de la existencia en algunos alumnos de prejuicios o falsas ideas preconcebidas hacia la diferencia. No es casualidad que entre las competencias básicas propuestas por la Unión Europea y presentes de forma transversal en todos los sistemas educativos de los países miembros se hable de la competencia interpersonal, social y cultural; La construcción de la ciudadanía en el sistema educativo pasa por fomentar la interculturalidad.

Afortunadamente, esto no es una situación generalizada, pero es cierto que en ocasiones sí que hay por parte de los alumnos ciertos comentarios, aparentemente inocentes, o quizá simples repeticiones descontextualizadas de frases escuchadas en otros contextos que hacen saltar las alarmas. Y es imprescindible actuar.

Un recurso interesante para abordar estos problemas en el aula es este manual editado por la Secretaría General de Inmigración y Emigración del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, a través del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) y en colaboración con el Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa (CNIIE) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se trata de un manual de apoyo para la prevención y detección del racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en las aulas.

El manual, bastante extenso, está estructurado en diferentes secciones que tratan aspectos como la normativa vigente en materia de diagnóstico de la intolerancia en al aula, las estrategias de prevención y los planes de actuación ante la discriminación.

En definitiva, se trata de un texto muy recomendable que todo docente debería conocer y aplicar en el aula.