ApS, al servicio de la comunidad

Siempre he pensado que en todo proceso de enseñanza-aprendizaje es imprescindible plantear actividades que fomenten el aprendizaje situado, es decir, aquel que tiene como referente el contexto sociocultural (y laboral) para la adquisición de competencias y habilidades. Este tipo de actividades suelen ser muy motivadoras para el alumnado y,  por tanto, muy efectivas en la consecución de los objetivos propuestos. Es por ello que, recientemente, estoy muy entusiasmado con el planteamiento Aprendizaje-Servicio (ApS) como punto de partida para la realización de proyectos en el aula. Pero, ¿qué es exactamente el ApS? En esta entrada voy a tratar de desgranar algunas claves sobre este planteamiento educativo.

Aprendizaje basado en la comunidad

El Aprendizaje Servicio (Service-Learning en inglés) o Aprendizaje basado en la Comunidad (Community based learning) es un enfoque pedagógico que integra el currículum con la realización de servicios de utilidad para la comunidad. De manera que los alumnos, no sólo reciben su formación académica (con la consiguiente evaluación de sus aprendizajes) sinó que se implican directamente en los procesos sociales de su entorno y trabajan en la resolución de un problema de la vida real.

Por tanto, de lo que se trata es de detectar necesidades sociales del entorno (preferiblemente) inmediato de los alumnos y plantear las actividades para que los alumnos den una solución a estas necesidades a través de los contenidos, procedimientos  y actitudes del currículum. Algo así como el aprendizaje basado en proyectos, pero con un proyecto que tenga una repercusión real en la vida de otras personas.

Esto implica la inclusión de nuevos agentes en el proceso de enseñanza-aprendizaje: al profesor, los alumnos y al centro educativo, se suman los miembros de la comunidad (los receptores del servicio) y  los representantes de asociaciones u organismos a través de los cuales o con ayuda de los que se lleve a cabo la experiencia.

Desde este punto de vista, el ApS explota valores como el altruismo en los alumnos para promover su motivación y participación activa en el proceso, consiguiendo que obtengan un beneficio personal en el desarrollo de las competencias que se adquiere por el camino. Podemos decir que los alumnos ponen a trabajar su celebro, su cuerpo y su corazón.

Ls 4R del ApS

Pero, como siempre, es imprescindible diseñar correctamente la actividad o actividades para garantizar una correcta aplicación del ApS y así aprovecharse de sus beneficios. Para ello, es imprescindible tener en cuenta las 4R del ApS, que son las siguientes:

  • Respeto: Hay que respetar las opiniones y decisiones de aquellos a los que se va a servir. No tiene sentido hacer un servicio que no solucione nada a aquellos a los que se ofrece.
  • Reciprocidad: Tiene que establecerse un balance entre los objetivos propios que se persiguen al ofrecer el servicio (desarrollo de determinadas competencias por parte del alumnado) con el derecho de la sociedad para plantear sus propios beneficios. Ambas partes se han de ver beneficiadas por el proceso.
  • Relevancia: La aplicación del ApS ha de propiciar un aprendizaje significativo coherente con el currículum a desarrollar.
  • Reflexión: La actividad y el contexto han de proporcionar a los participantes la capacidad de darle un sentido a lo que han aprendido y cómo lo han utilizado para mejorar la vida de los demás.

Voluntariado vs ApS vs Prácticas

Llegados a este punto, es importante establecer la distinción entre otras formas de aprendizaje situado, como puede ser un voluntariado o un periodo de prácticas en empresa. La clave, como ya se puede inferir de las 4R, está en quien es el beneficiario del proceso.

En un voluntariado, el beneficiario es la sociedad (o un colectivo de la misma), a través de la intermediación de alguna organización, la que recibe un beneficio directo del trabajo de los y las voluntarias. Es cierto que la persona implicada puede aprender muchas cosas, pero estas no están sujetas a un currículum educativo concreto.

Por otro lado, en un periodo de prácticas en empresas, como la finalidad es el aprendizaje en un contexto situado, es el o la alumna la que resulta beneficiada directamente. En este caso, las competencias adquiridas sí pertenecen a un currículum, pero el beneficiario de las actuaciones no es directamente la sociedad (o un colectivo).

El ApS se posiciona en el término medio, estableciendo un balance equitativo entre los dos extremos, en el que ambas partes se benefician, cada una a su manera, de la interacción; es la Reciprocidad de las 4R.

Etapas de una actividad ApS

Las actividades basadas en el ApS se pueden organizar en una serie de etapas o fases que estructuran el proceso de una manera coherente a los principios de esta aproximación pedagógica. Son las siguientes:

  1. Investigación: Requiere el análisis de las necesidades de la comunidad para detectar de qué manera se puede actuar. En esta fase es en la que se detecta el qué. Es, por tanto, importante documentarse (legislación, artículos científicos, observación…) sobre el supuesto de actuación y  también escuchar a los miembros de la comunidad a los que se pretende beneficiar.
  2. Preparación:  Una vez definidas las necesidades, llega el momento de decidir cómo se va a actuar. Es en esta fase cuando se decide la actividad o actividades que implicarán el servicio y cuáles serán los objetivos a alcanzar. Es importante que en esta fase participen todos los actores implicados en el proceso.
  3. Acción: El momento de poner en marcha la realización del servicio. La realización de esta fase puede tomar distintas formas, en función de cómo se plantee la intervención:
    • Servicio directo: Se trabaja directamente con los receptores del servicio para solucionar el problema.
    • Servicio indirecto: Se trabaja de forma directa en la resolución del problema, pero no directamente con los beneficiarios.
    • Abogar por la causa:  No se trabaja directamente en la resolución del problema, pero sí en la difusión del mismo para fomentar que otras personas o entidades (que quizá sí estén capacitados para hacerlo) adopten soluciones.
    • Documentación: Se trabaja en la búsqueda de información relevante sobre la solución del problema y que pueda ayudar a otros a llevar a cabo esa tarea.
  4. Reflexión: Es el momento de evaluar la consecución de los objetivos marcados y de reflexionar sobre lo que se ha aprendido y cómo lo que se ha hecho ha mejorado la situación anterior.
  5. Exposición: Compartir con el resto la experiencia para inspirar a otros y sentirse realizado.

Ejemplos de aplicación

En internet existen gran cantidad de ejemplos del uso de este enfoque pedagógico. En realidad, cualquier situación en la que un grupo de alumnos pueda aprender participando en resolver alguna problemática social puede definirse en los términos del ApS.

Por centrarme en un ejemplo concreto, ya he hablado anteriormente en este blog sobre el proyecto Print3D (aunque nunca está de más volver a enlazar la web de esta interesante iniciativa). En este caso, la problemática detectada es la falta de indicaciones para personas con discapacidad visual en espacios comunitarios (públicos y privados). La solución pasa por que sean los alumnos, a través de la tecnología (impresoras 3D) quienes analicen y diseñen planos y mapas que, situados en estos lugares, mejoren la accesibilidad de los espacios.

Con este proyecto, los alumnos no solo aprenden como usar una (o varias) herramientas, sino que se sensibilizan con la situación de las personas con discapacidad visual y cooperan para destruir barreras que les afectan en su vida diaria. En ocasiones, personas tan cercanas como compañeros de clase. Por ello, además, se fomenta la inclusión activa al implicar en el desarrollo de la misma a personas con discapacidad visual.

El ApS es uno de los ejes fundamentales del proyecto Print3D

Si te interesa el ApS, puedes encontrar más información y ejemplos prácticos en los enlaces propuestos desde este blog.

Conclusiones

El ApS es un enfoque muy potente que saca el aprendizaje del aula, enfrenta los alumnos a problemas reales que afectan a personas de su entorno y les da las herramientas para que puedan desarrollar una solución. Esto permite que los alumnos trabajen los contenidos, los procedimientos y los valores, mientras se sensibilizan con una causa y trabajan de forma cooperativa para resolver un problema. Al mismo tiempo, la sociedad se beneficia de este aprendizaje a través del resultado de su intervención.

Por tanto, cuando se habla de Aprendizaje Servicio, se habla de pasar de decir en el aula lo que pueden hacer como futuros ciudadanos o profesionales, a arremangarse la camisa y ponerse a hacerlo.

Cómo elaborar una línea de tiempo online colaborativa

A veces, resulta interesante elaborar una línea de tiempo para poner en contexto una secuencia de acontecimientos o hitos. Si esto se hace de forma colaborativa con más personas, el resultado resulta mucho más rico y dinámico. Y, si además se hace en línea, el resultado puede ser consultado en cualquier momento y difundido para el beneficio de terceras personas.

Sin embargo, hasta la fecha no había encontrado una herramienta que me permitiese conjugar de forma sencilla esas tres variables.  Sutori, aunque se puede usar de forma más genérica para diseñar secuencias de aprendizaje, es una excelente herramienta para este propósito. No obstante, no ofrece la posibilidad de trabajar de forma colaborativa con otras personas. Algo similar le pasa a  Line.do, esta ya si enfocada a la creación de líneas de tiempo online.

Pues bien, por fín he encontrado en TimelineJS la herramienta que buscaba para poder implicar a todo un grupo de alumnos a la realización de una mega línea de tiempo. Y, además, es de forma sencilla y cómoda.

La herramienta utiliza una hoja de cálculo de Google como fuente de datos para la creación de la línea temporal, lo que nos permite editarla online de forma colaborativa entre varias personas.

Así, la actividad se dividiría en cuatro pasos:

Paso #1: Hacer una copia de la plantilla de la hoja de cálculo

Desde la web de TimelineJS, obtenemos una copia de la plantilla que se utilizará para obtener los eventos o hitos a mostrar en nuestra línea de tiempo. Se trata de una hoja de cálculo en la que pondremos un evento en cada fila. Eso sí, hay que respetar un par de reglas:

  1. No borrar ni modificar los encabezados de las columnas (la primera fila)
  2. No dejar filas en blanco entre medias

Para obtener la plantilla, basta con apretar al botón azul

 

Paso #2: Compartir la hoja de cálculo con los alumnos

Ya tenemos nuestra copia de la plantilla. Ahora toca compartirla con los alumnos para que puedan editarla. La manera más sencilla es compartir la hoja de cálculo para que cualquier usuario con el enlace pueda editar. Después compartir el enlace con los alumnos a través del aula virtual o similar.

Archivo > Compartir

 

Paso #3: Rellenar entre todos las filas de la hoja de cálculo

Pues eso, una vez los alumnos tienen el enlace, pueden entrar y empezar a añadir sus entradas. En este paso, es interesante hacer previamente  una distribución de subtemáticas, para evitar duplicidades (por ejemplo, en una línea de tiempo sobre la historia de la informática, unos alumnos se encargan de ordenadores de escritorio, otros supercomputadores, otros móviles, sistemas operativos, etc).

Las columnas que han de rellenar los alumnos para cada hito o evento son las siguientes (la mayoría de ellos, opcionales):

  • Year, Month, Day y Time: Año, mes, día y hora en el que tuvo lugar (o se inició) el evento o hito.
  • End Year, End Month, End Day y End Time: Lo mismo de antes, pero para el momento de finalización.
  • Display Date: La fecha que quiere que se muestre (un texto que sobreescribe el formato YYY-MM-DD de los campos anteriores)
  • Headline: Título del evento o hito
  • Text: Descripción del evento o hito.
  • Media: La URL de la imagen, vídeo o mapa a mostrar para ese evento o hito.
  • Media Credit: Acreditación del contenido multimedia (ver mi post sobre los derechos de autor)
  • Media Caption: El texto que queremos que aprezca cuando pasamos el ratón sobre la imagen.
  • Media Thumbnail: La URL de la imagen pequeña para mostrar en la línea de tiempo.inferior.
  • Type: Aquí se puede especificar si es una era (aparece remarcada con un color diferente en el mapa entre las fechas indicadas) o un título  (sale al principio de la línea de tiempo)
  • Group: Para agrupar eventos relacionados.
  • Background: El color de fondo que tendrá el evento.

Hay que decir que en este paso se pueden dar problemas al acceder muchas personas de forma concurrente a una hoja. Para evitarlo, se puede crear una plantilla de hoja de cálculo con el mismo formato para que los alumnos la rellenen individualmente y después sólo hayan de hacer copy&paste de todos sus eventos sobre la plantilla compartida.

Un aspecto muy importante en este paso es que no es necesario que los eventos estén ordenados cronológicamente. Ya se encargará de eso TimelineJS en el siguiente paso.

Paso #4: Publicar la hoja de cálculo

Una vez están todos los eventos en la hoja compartida (y se ha revisado que no falta nada ni hay ninguna línea en blanco entre medias), vamos a Archivo > Publicar en la Web y copiamos el enlace. Basta con pegar el enlace obtenido de nuevo en la web de TimelineJS para ver representada nuestra línea de tiempo.

Al hacer este paso, podemos configurar algunos aspectos de visualización de la línea de tiempo, como el evento por el que va a empezar o la posición del mapa temporal.

Pues con esto, ya tenemos nuestra línea de tiempo;  podemos visualizarla a pantalla completa y navegar por ella. En este enlace  podéis ver un ejemplo del resultado.

Además,  podemos obtener un código para incrustar la línea de tiempo donde queramos,  para que los alumnos pueda acceder fácilmente a ella, por ejemplo en el aula virtual o aquí abajo:

Y aún hay más: cómo la línea se genera dinámicamente, en cualquier momento podemos modificar la hoja de cálculo colaborativa y los cambios se reflejarán inmediatamente en la línea de tiempo generada (hay que recargarla).

En definitiva, TimelineJS ofrece una manera  sencilla, cómoda y  gratuita para elaborar impresionantes líneas de tiempo online y colaborativas. Sin duda, su aparición tendrá un lugar de honor en la línea de tiempo con la historia de este tipo de herramientas.

Como convertir un plano a 3D en 3 pasos

El proyecto Erasmus+ Print3D es una  iniciativa que pretende aplicar la tecnología de impresión 3D en el contexto educativo para la creación de objetos útiles para la sociedad, a modo de aprendizaje-servicio. En concreto, el objetivo de dicho proyecto es involucrar al alumnado en el diseño e impresión de mapas táctiles para invidentes. Interesante, ¿verdad?

Evidentemente, el modelo más inmediato para poner en práctica con los alumnos dicha iniciativa es el modelado 3D de los planos del propio centro educativo. Al fin y al cabo, se trata del único edificio común a todo el alumnado. Sin embargo, diseñar un plano más o menos fidedigno de una planta de un edificio grande con una herramienta como FreeCAD puede ser un proceso laborioso y que puede tomar varias semanas o incluso meses. Más aún si se tiene en cuenta que antes de ponerse a trabajar, es necesario formar al alumnado en el uso de la herramienta.

Y he aquí el problema: por interesante y motivador que sea emprender con los alumnos un proyecto como éste, hace falta programar la actividad haciendo uso de un tiempo lectivo del que no siempre se dispone, pues hay otros contenidos curriculares que también se han de tratar.

Ante esta situación, se hace imprescindible encontrar un método alternativo para el diseño de los planos 3D que simplifique y acorte el proceso en la parte más compleja (el trazado de la distribución de la planta), pero no en la más motivadora (el diseño del plano 3D con los requisitos necesarios para que sea útil para las personas invidentes).

La idea que quiero ilustrar en esta entrada es como partiendo de un trazado en 2D y, utilizando diferentes herramientas para darle volumen, se reducir el proceso de diseño del plano 3D de varias semanas a un par de horas. No está mal, ¿no os parece?

El resultado de este proceso, que he dividido en tres pasos, consigue un trazado en 3D de un plano en 2D que puede ser importado en FreeCAD para dar los retoques finales (poner signos especiales, añadir textos en braille, incluir una leyenda, etc…), antes de enviar a la impresora 3D. Por tanto, sólo me estoy centrando en la fase de diseñar el plano de la distribución, pero no en la fase final de añadir símbolos especiales o indicaciones en braille. Esto último se haría a posteriori con FreeCAD.

A continuación explicaré el proceso propuesto empleando como ejemplo el siguiente plano en formato JPG (de forma general, se puede partir del escaneado del plano de evacuación de emergencias de cualquier edificio):

El punto de partida: un plano en JPG

Lo que se pretende es obtener una versión en 3D de dicho plano, de manera que:

  • Las paredes interiores tengan una altura de 1.5mm
  • Las paredes exteriores (contorno) tengan una altura de 2mm
  • Las paredes exteriores (contorno) sean el doble de gruesas que las interiores
  • Se pueda importar y trabajar sin problemas en FreeCAD

Y las herramientas que necesitamos son las siguientes:

  • Libre Office Draw
  • FreeCAD
  • Acceso a Internet

Veamos, paso a paso, como conseguirlo:

Paso 1: Trazado del plano en 2D

Lo que vamos a hacer es, con un programa de diseño vectorial, “calcar” la imagen del plano del edificio y  generar un vector con las paredes.  Bueno, en realidad haremos dos vectores: uno con el contorno exterior y otro con las divisiones interiores.

Para ello utilizaremos una herramienta de diseño vectorial sencilla: Libre Office Draw. En ella,  importamos la imagen del plano y la ponemos en una capa inferior. En una capa superior iremos calcando con líneas todas las paredes.

Para facilitar el proceso, le he cambiado el color a la línea para que se vea bien sobre el plano.

El proceso se agiliza bastante si no se tienen en cuenta las puertas a la hora de trazar líneas, y al final, se utiliza la operación restar para sustraer la forma de la puerta a la línea.

Para hacer la obertura de la puerta, basta con dibujar un rectángulo y restarlo a la línea de la pared

Hay que intentar que las líneas queden bien encajadas para evitar la aparición de esquinas extrañas posteriormente a la hora de generar el plano 3D. Tenemos que tener en cuenta que se trata de generar un plano táctil, por lo que no hay que introducir accidentalmente información que pueda confundir (de hecho, vale la pena simplificar a poner mucho detalle).

Hay que intentar que no sobresalgan las líneas donde no tengan que sobresalir, que las esquinas no queden escalonadas, etc.

Cuando ya se tiene la distribución de la planta, se seleccionan todas las líneas y se hace la operación de unión, para que todas pasen a ser un único objeto: el vector de la distribución de paredes interior del plano.

El último paso es seleccionar el objeto generado y exportarlo como archivo SVG.

No olvidar marcar la casilla “Selección” para que sólo exporte el objeto seleccionado y no todo el área de diseño.

Después repetiríamos el proceso con una línea más gruesa para la pared exterior del plano. Le daremos el doble de grosor que a las paredes interiores. Generaremos otro SVG independiente.

Hay que procurar que la pared exterior(en naranja) cubra completamente la interior.

Vídeo del proceso:

Paso 2: Conversión 2D a 3D

En este punto tenemos dos vectores en formato SVG con el trazado exterior e interior de las paredes del plano, respectivamente. Ahora los convertiremos a archivos STL. Para ello, utilizaremos una herramienta online que nos hará la función:

Cargamos el primer vector, el de las paredes interiores, y le indicamos que le queremos dar una altura de 1.5mm.

Al subirlo, nos muestra una vista previa del SVG y nos pide el tamaño de la extrusión a realizar

La web hace su magia y nos muestra el resultado. A la derecha, aparece un botón para descargarlo. Lo descargamos.

La web incluso nos deja interactúar con el resultado antes de descargarlo

Repetimos el proceso con el vector de las paredes exteriores pero, en este caso, indicamos 2mm para la altura.

Las paredes exteriores

Llegados a este punto, tenemos dos archivos STL, que ya podríamos importar a FreeCAD para trabajar con ellos. Pero aún falta unir ambos STL en un único objeto 3D. Veamos como hacerlo en el siguiente paso.

Paso 3: Importar a FreeCAD

En este caso, lo que hay que hacer es seguir una secuencia muy concreta de pasos para realizar la importación correctamente:

  1. Abrimos FreeCAD
  2. Seleccionamos el espacio de trabajo de Meshes
  3. Importamos los STL
  4. Posicionamos las dos mallas, una encima de la otra (Data, Placement)
  5. Unimos (Menú Meshes > Boolean > Union)
  6. Cambiamos el espacio de trabajo de Part
  7. Convertimos la malla en forma (Part > Create shape from mesh)
  8. Cambiamos al espacio de trabajo de OpenSCAD
  9. Refinamos la forma (OpenSCAD > Refine Shape Feature)
  10. Cambiamos, de nuevo, al espacio de trabajo de Part
  11. Convertimos forma en sólido (Part > Convert to solid)

Con estos pasos, hemos obtenido un sólido en 3D con el trazado de las estancias y paredes que podemos utilizar para diseñar el mapa final.

El resultado en FreeCAD

Para completar este apartado, le añadiremos una base al plano. Eso lo hacemos desde el área de trabajo de Mesh, añadiendo un objeto sólido (Mesh > Regular Solid). Habrá que redimensionarlo, posicionarlo y seguir los pasos anteriores para convertirlo a un sólido. Unimos la base al plano y ya tendríamos todo preparado para añadir símbolos y leyenda, según las necesidades.

El objeto finalizado

Vídeo del proceso:

Conclusiones

Aunque la forma más profesional de diseñar el plano 3D es usando las primitivas de OpenSCAD a través de FreeCAD, el método propuesto simplifica bastante el proceso, permitiendo, en mi opinión, conseguir una mayor motivación en los alumnos al proporcionarles resultados de forma más inmediata (esto es especialmente deseable en grupos con baja motivación), manteniendo su interés en el proyecto, al tiempo que permite amoldarlo mejor a los contenidos curriculares de las asignaturas de informática y tecnología, así como a algunos módulos de ciclos formativos.

Es cierto, no obstante, que es imprescindible encajar correctamente las líneas en el diseño 2D para evitar problemas posteriores, para lo cual tampoco conviene ir con mucha prisa y concienciar mucho al alumnado. Además, puesto que se utilizan conversores automáticos en algunos pasos, puede que sea necesario utilizar herramientas de terceros para la corrección de las formas antes de poderlas imprimir. Por ejemplo, a veces quedan algunos lados que deberían estar tapados al descubierto, siendo imposible preparar el objeto para la impresión 3D (que sería el último paso del proceso descrito). En mi experiencia, estos problemas han podido ser  resueltos usando las diferentes herramientas de corrección que incorpora la herramienta netfabb Basic.

Por tanto, las ventajas de usar este método son las siguientes:

  • Convierte el proceso en una actividad sencilla y rápida que se puede realizar con alumnos de diversos niveles y edades
  • Se pueden repartir los pasos entre varios grupos de alumnos de niveles y grupos diferentes (un grupo hace el trazado 2D, otro lo importa al FreeCAD, otro se encarga de añadir símbolos y textos en braille…)
  • El diseño vectorial está en currículo de asignaturas y de módulos formativos
  • La escala del mapa es 100% proporcional, al ser un calco del plano 2D
Desventajas:
  • El resultado no es tan exacto como el diseño directo con FreeCAD
  • Puede dar problemas para imprimir si alguna forma no se ha generado correctamente y que sea necesario invertir tiempo en corregirla
  • Al importar directamente el trazado, perdemos un poco el control sobre las mismas (por ejemplo, para mover una pared unos centímetros, será necesario modificar el diseño 2D y repetir todo el proceso)

5 formas de usar el vídeo como recurso educativo

Qué duda cabe que el vídeo es el formato del momento. Plataformas como Youtube se han convertido, para bien y para mal, en uno de los canales de difusión de información más utilizadas. Es la biblioteca multimedia de principios del sXXI. Esta tendencia hace que cada vez sea más importante la utilización del vídeo como recurso educativo, pues todo parece indicar que es el medio que se utilza más habitualmente para el aprendizaje no formal, al menos, entre los más jóvenes. No hay que nadar contra corriente.

Sin embargo, el uso del vídeo como recurso educativo (es decir, como recurso cuyos objetivos didácticos están previamente definidos) no es algo que pertenezca a la generación Youtube, sino que ha estado presente en los procesos instruccionales prácticamente desde la aparición de los suportes multimedia. ¿Quién no recuerda esos interminables cursos de inglés en cintas VHS? ¿O los programas de televisión de la UNED?

Tanto es así que, a finales de la década de los 80 ya se establecía la siguiente clasificación sobre los tipos de vídeos que se pueden usar en contextos educativos:

  • Curriculares, es decir, los que representan expresamente los contenidos descritos en la programación de una asignatura. Aquí entraría el anteriormente citado cursillo de inglés en vídeo.
  • Divulgación cultural, cuyo objetivo es exponer aspectos relacionados con cuestiones culturales de índole general o específica. Un ejemplo sería un documental sobre algún lugar o hecho histórico.
  • De carácter científico-técnico, donde se presentan contenidos relacionados con los avances científicos o el comportamiento de determinados fenómenos físicos, químicos o biológicos. Ejemplo de esto podrían ser reportajes de actualidad sobre procesos científicos.
  • Vídeos para la educación, que son aquellos que, por sus características, pueden ser utilizados para enseñar, aunque no fueron diseñados con ese propósito. Por ejemplo, una película de ficción.

Si lo pensamos, la gran mayoría de señales que recibimos a lo largo del día son percibidas por el sistema visual, por lo que no es de extrañar que el vídeo, auspiciado por los avances tecnológicos y la proliferación del acceso a las nuevas tecnologías (especialmente la aparición de los smartphones conectados a Internet), se haya convertido en el rey en esta última década. Y, por supuesto, hay que tenerlo en cuenta en las metodologías empleadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Pero cómo?

En Wikipedia se hace una clasificación a partir de todas las aplicaciones potenciales que puede tener un vídeo en el aula. A partir de dicha clasificación, voy a tratar de poner un ejemplo significativo de cada uno de esos usos:

Uso 1: Vídeo documental

Un vídeo en el que se muestra de manera ordenada información sobre un tema concreto. Por ejemplo, el siguiente vídeo sobre el proceso de la fabricación de microprocesadores permite a los alumnos conocer el paso a paso detallado del diseño y fabricación de un componente fundamental del ordenador:

Uso 2: Vídeo narrativo

Tienen una trama narrativa a través de la cual se van presentando la información relevante relacionada con los contenidos. Un ejemplo podría ser la biografía de un personaje importante, como el siguiente vídeo que cuenta la historia de un personaje relevante en la historia de la informática:

Uso 3: Lección monoconcepual

También denominado “píldora de conocimiento”. Es un vídeo de muy corta duración que se centran en presentar un concepto determinado y concreto. Ĺo siguiente es un vídeo que he empleado en alguna ocasión para trasladar de forma concisa a mis alumnos en qué consisten las licencias Creative Commons:

Uso 4: Lección temática

Es el clásico vídeo didáctico en el que va presentando de forma gradual, sistemática y en profundidad los distintos apartados de un tema concreto. Aquí entrarían los denominados “Weminars” o Seminarios Web, como el siguiente en el que se hace una introducción a Linux:

Uso 5: Video motivador

Pretende ante todo impactar, motivar, interesar a los espectadores, aunque para ello tengan que sacrificar la presentación sistemática de los contenidos y un cierto grado de rigor científico. Estos vídeos son interesantes para introducir un nuevo tema o para “calentar” la clase al principio de la sesión o para abrir un debate transversal en el grupo. Por ejemplo, el siguiente vídeo puede ser un buen punto de partida para reflexionar sobre el uso que se hace sobre la tecnología en la actualidad:

Como podéis ver, los vídeos pueden tomar muchas formas y estructuras, y pueden ser usados de diferentes maneras y con diferentes finalidades. La forma en que cada uno encaje el uso de esta potente herramienta de comunicación en el aula ya depende de los contenidos y la metodología empleada (no es lo mismo un curso presencial que uno a distancia). Pero, en cualquier caso, el vídeo ha venido para quedarse, por lo que no podemos ignorar su potencial a la hora de utilizarlos como recurso didáctico.

Propiedad intelectual y recursos en el aula

En anteriores entradas he hablado de la importancia de crear recursos didácticos con licencias Creative Commons ya que, de otro modo, estamos limitando enormemente las posibilidades de difusión, reutilización y mejora de dichos recursos por terceros. La razón: cualquiera que utilizase esos recursos sin autorización expresa nuestra (y por escrito) estaría violando la Ley de Propiedad Intelectual (LPI).

Esta ley no sólo afecta a los demás cuando usan recursos educativos que nosotros hayamos creados, sino que nos afecta a todos cuando usamos o facilitamos a los alumnos cualquier recurso. Hay que tener en cuenta que cualquier creación está protegida por la LPI, aunque no esté indicado explícitamente. Esto incluye tanto la fotocopia de un libro como cualquier imagen que encontremos en el buscador de imágenes de Google. Quizá, la única excepción la tendrían los textos legislativos y jurídicos  y las actas y dictámenes de organismos públicos.

Todo lo demás está protegido y, a no ser que explícitamente incluya una licencia CC, no lo podemos usar alegremente en nuestras clases ni en la elaboración de nuestros materiales.

Sin embargo, no todo son malas noticias, la LPI plantea unos supuestos en los que se pueden hacer uso de las creaciones sin la autorización de su autor:

  • Las reproducciones provisionales y copias privadas. Para uso personal y por el cual se paga un cánon cuando se adquiere el medio en el que se creará dicha copia (¿os suena?)
  • Citas e ilustraciones para la enseñanza. Siempre debidamente acreditadas.
  • Trabajos sobre temas de actualidad. En relación a artículos de actualidad, de nuevo, debidamente acreditada su autoría.
  • Utilización de obras con ocasión de informaciones de actualidad y de las situadas en vías públicas.  En referencia al uso de los contenidos protegidos en las noticias y la fotografía y posterior reproducción de obras ubicadas en parques públicos.
  • Actos oficiales y ceremonias religiosas. Por ejemplo, la música utilizada en dichos actos.
  • Parodias de obras divulgadas. Siempre y cuando no de motivo a confusión con la obra original ni haga daño a la obra o a su autor.

Por tanto, en el contexto educativo prevalece el derecho a cita por el evidente beneficio social. Sin embargo, para hacer efectivo este derecho es necesario que se cumplan todas estas condiciones:

  • El fragmento que se incluya ha de corresponder a una obra ya divulgada.
  • Su inclusión se realice a título de cita.
  • Se realice con fines docentes.
  • Se indiquen la fuente y el nombre del autor de la obra utilizada.

Por tanto, no basta con decir “son unos apuntes para clase”, si se quiere actuar de acuerdo a la LPI , se han de cumplir todos esos puntos y no siempre es fácil: pensad, por ejemplo, en las imágenes que aparecen en el buscador de imágenes de Google,  ¿cuántas de ellas están siendo reproducidas en sus webs de origen conforme a la LPI?

Hay que decir también, que la LPI determina que las obras pasan a dominio público a partir de los 70 años de la muerte de su autor, lo cual facilita la capacidad de distribución de las mismas al ya no ser requerido en ese caso la autorización expresa del autor (o sus herederos) para el uso o reproducción de la obra. Sin embargo, hay que ser también muy cautos, pues esto se aplica a la obra original y no a las derivadas. Así, por ejemplo, una obra de Homero (que ya lleva unos cuantos años muerto) podría ser reproducida sin problemas, pero no una traducción de la misma que, quizá sí tenga todavía vigentes sus derechos de propiedad intelectual.

A modo de resumen, podemos encontrarnos dos situaciones en el aula:

  • Queremos facilitar materiales de terceros a los alumnos (fotocopias de textos, artículos, fragmentos de libros): De acuerdo a la LPI sólo podremos facilitar a los alumnos recursos con licencia CC, de dominio público (¡ojo con las traducciones!), o pequeños fragmentos del resto de obras (exceptuando libros de texto) a modo de cita.
  • Queremos incluir recursos de terceros en nuestros materiales físicos o digitales (apuntes, diapositivas, entradas en un blog…): De nuevo, sólo recursos con licencias permisivas o de dominio público. Para el resto, tenemos que adaptarnos a las limitaciones del derecho a cita o bien disponer del permiso explícito del autor.

En definitiva, aunque es muy necesario no siempre es fácil utilizar recursos de terceros en nuestras clases. Por todo ello, me remito al artículo mencionado al principio de este texto sobre la importancia de usar licencias Creative Commons para nuestras creaciones. Como colectivo nos facilitará  mucho las cosas en el futuro. Y todo dentro de la Ley.

Ranking Block en Moodle

Creo que a estas alturas nadie duda de la efectividad de la gamificación en la motivación del alumnado en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Mediante el uso de técnicas y metodologías procedentes del mundo del videojuego, no sólo se dinamiza enormemente el diseño y ejecución de los cursos, sino que se hace utilizando unos códigos más cercanos al universo del alumno.

El curso pasado estuve utilizando con un grupo de alumnos el bloque de ranking de Moodle. Mi objetivo era motivar a los alumnos en para que se responsabilizaran de entregar todas las tareas y, además, se esforzaran en obtener buenas calificaciones en ellas. Para ello, instalé el plugin Ranking Block de Moodle y lo habilité en el curso en cuestión.

El funcionamiento del plugin es muy simple: funciona como una especie de clasificación deportiva. Cada vez que un alumno entrega una tarea, obtiene 2 puntos en la clasificación. Esto se puede configurar, si así se desea,  para que también se obtengan puntos cuando el alumno accede para leer a un recurso (por ejemplo, un enlace publicado en el aula virtual) o hace un comentario en el foro. Posteriormente, cuando se evalúa la tarea, el alumno suma en la clasificación el resultado de su calificación.

De esa manera, con tan sólo realizar unas cuantas tareas, la clasificación empieza a moverse y los alumnos empiezan a disputarse los primeros puestos en cada nueva actividad.

Aspecto del bloque de ranking tras dos tareas. A final de curso, hubo quien superó los 400 puntos!

Un bloque con los 10 primeros (esto se puede configurar) se muestra en una de las columnas laterales del aula virtual.

El uso de este plugin, no obstante, requiere ciertas consideraciones (por lo menos en las versiones de Moodle anteriores a la 3, como era el caso de la versión utilizada). Por un lado, es necesario habilitar el Rastreo de finalización en los ajustes del curso. Luego, para cada actividad que quiera ser “puntuada” en el ranking, hay que configurar las condiciones de finalización de la actividad.

Si queremos que se sume la calificación obtenida a los puntos del ranking, tenemos que marcar esta opción

Además, hay que seleccionar cada actividad en la sección Finalización del curso para que sea tenida en cuenta.

Desde aquí, se pueden seleccionar las actividades que se han de tener en cuenta para que Moodle considere el curso completado… y para que se puntúen en el ranking.

El resultado de la experiencia fue muy positivo; al final de curso pasé una encuesta a los alumnos y todos ellos se mostraron favorables (25%) o muy favorables (75%) ante la afirmación de que el uso del ranking había contribuido a que se esforzasen para superarse.

Se puede hacer mucho más en cuanto a la gamificación de nuestros cursos, pero lo cierto es que con este plugin se pueden conseguir unos buenos resultados de una manera muy simple. Eso sí, hay que estar preparado para que los alumnos os reclamen cada pequeña reducción que apliquéis a su calificación.

Libertad para (re)utilizar

Internet ya está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, y el ámbito educativo no es una excepción. Hoy por hoy, prácticamente cualquier proceso formativo actualizado bebe de la información obtenida a través de la red de redes, si no está, directamente, basado en la interacción con Internet.

Tenemos, literalmente, en la palma de nuestra mano acceso a la mayor biblioteca del mundo, de dónde podemos obtener información contrastada y en múltiples formatos para elaborar materiales adaptados a las necesidades formativas de nuestros alumnos.

Ahora bien, de lo que muy poca gente es consciente es que los recursos localizados en Internet a través de los buscadores, como ocurre con los libros de las bibliotecas, están sujetos a una serie de derechos de autor que, por norma general, no permiten su reproducción sin el permisos expreso de su autor (o de sus representantes legales).

Dicho de otro modo: si busco la imagen de un ordenador en Google Images y la utilizo para ilustrar un tema que he redactado para un curso de informática, lo más seguro es que esté incurriendo en una violación de los derechos de autor. Lo mismo ocurre cuando copio y pego el texto de una web o utilizo el fragmento de un vídeo de Youtube dentro de uno mío.

Evidentemente, la ley recoge el derecho a cita para aquellos que nos dedicamos a la docencia, pero para valerse de él, hay que respetar una serie de restricciones en relación a la cantidad de material citado y, por supuesto, citar al autor original.

Y esa es otra, porque ¿quien es el autor de lo que hay en Internet? Otro punto que no siempre está claro. Por norma general, el autor de un recurso es el que lo ha creado (por ejemplo, el que toma una foto) pero, algunos servicios de Internet ponen como condición para subir un recurso a sus servidores el que el autor les ceda los derechos de explotación. ¿A quien citar?

Sea como sea, el acceso universal a Internet ha provocado la necesidad de definir nuevas fórmulas para definir la propiedad intelectual. Formas que, por un lado respeten la autoría, pero que por otro permitan la libre reutilización y distribución de las mismas por parte de cualquiera. Formas que, en definitiva, permitan la mejora a través de la colaboración.

Eso es lo que durante décadas ha promovido la FSF a través de las licencias GPL, centradas fundamentalmente en la creación, modificación y distribución libre de programas informáticos, y que, más recientemente, persiguen las licencias Creative Commons, pensadas en la cesión anticipada de derechos de uso para recursos multimedia.

Así, los autores podemos licenciar con una licencia Creative Commons nuestras obras y dejar claro a todos aquellos que accedan a ellas aspectos como quien es el autor y si da permiso para reutilizar la obra y, en su caso, con qué condiciones. Esta es pues, una forma más abierta de compartir las creaciones, permitiendo a los demás, no sólo disfrutarlas, sino también mejorarlas, si por ello perder la autoría de las mismas.

Considero que las licencias CC deberían estar ligadas a la práctica docente, ya que son la clave para garantizar la creación de recursos de aprendizaje realmente reutilizables. Lo cierto es la mayoría de docentes nos basamos en el trabajo de otros para elaborar nuestros recursos de aprendizaje, por ello adoptar de forma habitual estas licencias no haría más que consolidar una práctica común y, propiciar que, como resultado, los recursos de aprendizaje sean de mayor calidad al haber podido ser refinados por más personas.

Y tú, ¿a qué esperas para empezar licenciar tus materiales como CC?

Licencias CC

Licencias CC

Más información sobre las licencias Creative Commons en su web oficial.

 

5 usos didácticos de WordPress

WordPress es un sistema de gestión de contenido (CMS, de sus siglas en inglés, Content Management System) que, originalmente, adquirió una gran popularidad como herramienta para la creación de blogs. No obstante, con el paso del tiempo, el sistema ha ido creciendo a través de sucesivas actualizaciones que, junto a la infinidad de plugins creados por terceros, lo han convertido en una herramienta extremadamente versátil para adaptarse a cualquier situación.

Esto, evidentemente, propicia múltiples aplicaciones para su uso en el aula. A continuación se proponen cinco usos que se le pueden dar a esta herramienta con fines didácticos:

Uso #1: WordPress como libro de texto digital

Una opción con la que me he encontrado en múltiples ocasiones buscando información por Internet es el caso de los docentes que emplean WordPress como herramienta para publicar apuntes de un curso o asignatura.

Ya sea mediante la creación de páginas agrupadas por categorías o, directamente, mediante entradas regulares, la publicación de los apuntes del profesor a través de Wordpress permite a los alumnos un acceso inmediato a los mismos. Es más, los alumnos pueden suscribirse al blog para recibir notificaciones por correo cuando haya una nueva publicación para estar al tanto de las novedades en tiempo real.

También, mediante el uso de un plugin se puede poner un botón para generar una versión “print friendly” o para exportar a PDF (Print Friendly and PDF Button), para de ese modo, facilitar la exportación de los contenidos publicados para que los alumnos los puedan consultar offline.

Uso #2: Wordpress como aula virtual

Más allá del uso de WordPress como mera herramienta para publicar materiales de aula (ya sean textuales o audioviduales), el plugin WP Teacher permite convertir nuestro blog en algo más parecido a un aula virtual: un espacio que trasciende a las cuatro paredes del aula y al horario lectivo establecido en el que se puede publicar toda la información relativa al seguimiento de la asignatura.

Básicamente, el plugin proporciona la opción de crear posts con actividades y con eventos. Los primeros permiten proponer tareas a los alumnos y que éstos puedan subir sus realizaciones en el plazo establecido y los segundos permiten definir eventos que tengan que ver con el desarrollo de las diferentes unidades didácticas. El plugin se completa com algunos widgets para facilitar información en la página sobre las diferentes tareas y eventos definidos para el curso y sus respectivos plazos.

Además, podemos dotar al aula virtual Worpdress de alguna funcionalidad adicional, como la publicación de tests de autoevaluación, mediante la incorporación de plugins como Wp-Pro-Quiz.

Uso #3: Wordpress como e-Portafolio

Los portafolios cada vez están más presentes en los procesos de enseñanza-aprendizaje en los que se considera el alumno el centro del proceso. Son una poderosa herramienta para la evaluación (y autoevaluación ) y combina a la perfección con el trabajo con proyectos.

Pero, ¿qué es exactamente un portafolio en el ámbito educativo? Según Esteban García, en su trabajo Algunas aplicaciones del portafolio en el ámbito educativo (2000):

Un portafolio Educativo es un archivo o una carpeta donde se lleva un proceso escrito de las actividades o conceptos de la clase, generalmente con orden cronológico que muestran un progreso. Se considera al portafolio como “una colección de trabajos elaborados por el alumno o el maestro, que se relacionan de una manera directa o indirecta con actividades referidas a contenidos curriculares”

Es decir, un espacio donde el alumno va recopilando sus realizaciones y logros para demostrarse a sí mismo y a los demás lo que es capaz de hacer.

Se puede integrar el uso de portafolios educativos con WordPress mediante la creación de blogs por parte de los alumnos donde van reflejando sus avances individuales (resolución de tareas o proyectos) de forma textual, para así reflexionar sobre el proceso realizado, pero también, para proporcionar a los docentes un potente instrumento de evaluación para determinar la adquisición de los objetivos de aprendizaje.

Estos portafolios pueden ser públicos o privados. Si son públicos, pueden convertirse en un portafolio de exhibición, a modo de blog profesional, que le permita al alumno crear una imagen profesional positiva vinculada a su nombre y que pueda ser un elemento interesante para los reclutadores de empresas del sector.

De forma adicional, se puede crear un portafolio de aula en el que se vayan publicando las mejores realizaciones a modo de blog técnico de acceso público (que, por ejemplo, se puede enlazar desde la web del instituto) que motive a los alumnos a realizar y redactar entradas más profesionales.

Uso #4: Wordpress como blog de aula

Otra aplicación de WordPress en el aula es la creación de un blog del curso. Este blog, más allá de la publicación de materiales y recursos de aprendizaje (ver WordPress como libro de texto digital) o como elemento para llevar un seguimiento del curso (ver WordPress como aula virtual) o del proceso de enseñanza aprendizaje (ver WordPress como e-Portafolio) tendrá como finalidad proporcionar información a las familias sobre la asignatura y sus contenidos. Así, el profesor, puede reflexionar sobre las tareas realizadas (regulares, complementarias y extraescolares) así como proponer vínculos entre los contenidos curriculares y los elementos del entorno inmediato de los alumnos.

El uso de un blog de aula permite acercar el proceso  de enseñanza aprendizaje a las familias (u otros agentes educativos) como mecanismo para fomentar su participación en el proceso (elemento imprescindible, especialmente en alumnos menores de edad) con repercusión directa en la motivación e interés del alumno en los estudios.

Así, mediante publicaciones semanales en el blog, las familias pueden estar al corriente de los contenidos y realizaciones en los que se han visto inmersos los alumnos, para que les puedan preguntar por ellos. Además, el hecho que las familias lleven un seguimiento de primera mano de lo que se está trabajando en el aula, puede favorecer su implicación en el proceso (por ejemplo, proponiendo visitas o charlas relacionadas con los contenidos si alguien de la familia o cercano se dedica profesionalmente a algo relacionado con lo que se está viendo esa semana en clase).

En definitiva, un blog de aula, puede ser un elemento fundamental para implicar a las familias en el proceso de enseñanza aprendizaje de sus hijos.

Uso #5: Wordpress como recurso de aprendizaje

Y para finalizar, la gran versatilidad de WordPress lo convierte en una herramienta apta para cualquier contexto. En ese sentido, puede convertirse en un recurso de aprendizaje que emule el aprendizaje situado tan sólo usando el plugin adecuado.

Por ejemplo, si los alumnos están aprendiendo sobre comercio electrónico, se puede convertir WordPress en una tienda virtual usando el plugin WooCommerce de forma que cada alumno tenga su propia tienda virtual que tendrá que mantener para vender sus productos. No hay mejor manera para aprender que aprender haciendo.

Así, WordPress, ejerce de recurso de aprendizaje que permite contextualizar y poner en práctica los diferentes contenidos vistos en clase. Otro ejemplo más del enorme potencial que este CMS tiene en las manos de un docente.

 

El caso de las tareas desaparecidas tras una restauración en Moodle

Estos días he tenido problemas tratando de restaurar un curso en Moodle: Tenía un curso creado originalmente con la versión 2.2 de Moodle que quería restaurar en un Moodle posterior (2.5). El proceso de restauración funcionaba sin problemas (ni errores), pero al acceder al curso restaurado me encontraba con que la mayoría de las tareas no aparecían.  Sin embargo, los nombres de las tareas “desparecidas” sí que aparecía en el libro de calificaciones.

Cara de "algo falla y no se que es"

Me he quedado, más o menos, con esta cara

La investigación

En primer lugar, he comprobado que todo estaba correcto en la copia de seguridad realizada. Basta con abrir el archivo comprimido que contiene la copia y navegar por sus contenidos; Básicamente, son archivos XML con la información de los diferentes elementos creados (etiquetas, páginas, tareas, cuestionarios, etc), además de los diferentes archivos subidos al curso. El resultado: todas las actividades estaban en el archivo de la copia de seguridad, con su nombre y descripción.

He tratado de localizar por Internet y en los foros de Moodle.org sin excesivo éxito (atendiendo a la solución, está claro que no he utilizado los términos de búsqueda adecuados).

Analizando de nuevo el problema, me he dado cuenta que las tareas que faltaban tras la restauración eran del tipo “Tarea (2.2)”. Interesante. Ese detalle me ha dado una pista importante, ya que tirando de ese hilo es como he llegado a esta sección de la documentación de Moodle en el que aclara el misterio de las tareas desaparecidas.

El problema

El problema radica en que, a partir de la versión 2.3 de Moodle, las tareas pasaron a implementarse de otra forma, así que crearon el concepto “Tarea (2.2)” para garantizar la compatibilidad hacía atrás. Digamos que es un tipo de tarea especial, diferente de las que se usan en las versiones actuales para crear tareas, con la única finalidad de permitir importar tareas de versiones antiguas de Moodle.

Por ello, en las versiones actuales de Moodle, ese tipo de tarea está deshabilitada. Por defecto, no se pueden crear Tareas 2.2 ni, por tanto, se pueden importar.

La solución

Los pasos para solucionar el problema se explican a continuación:

Primero tenemos que activar la Tarea (2.2) en la versión de Moodle en la que queramos restaurar. Para ello, tenemos que ser el administrador del sitio, y acceder a  Administración del sitio / ► Extensiones / ► Módulos de actividad / ► Gestionar actividades y activamos Tarea (2.2).

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Hay que activar ese tipo de actividad haciendo clic sobre el ojo.

Con la tarea activada, procedemos a la restauración del curso. Ahora sí salen todas las tareas.

Para evitar que el problema se replique a futuras copias de seguridad/importaciones realizadas a partir de la nueva copia del curso, hay que transformar las Tareas 2.2 a tareas normales (las que se utilizan en la actualidad). Para hacer eso, las versiones actuales de Moodle incorporan un script que realiza esa función.  Lo podemos encontrar en Administración del sitio ► Motor para la actualización de tareas

Una vez las tareas estén actualizadas, volvemos a Administración del sitio ► Extensiones ► Módulos de actividad  ► Gestionar actividades y volvemos a desactivar Tarea (2.2). Así ya no crearemos más tareas de este tipo por accidente.

Caso resuelto.

Muerte por PowerPoint

O por Impress, según la suite ofimática que empleemos, pero lo cierto es que los docentes solemos caer frecuentemente en errores fundamentales a la hora de diseñar las diapositivas con las que ilustramos nuestras sesiones lectivas. Y claro, nuestros abnegados alumnos caen fulminados tras la primera transición de diapositivas. Y eso supone la pérdida de su atención, probablemente, para lo que queda de sesión.

El humorista Don McMillan resume estos errores en su célebre vídeo “Death By Powerpoint”:

Y es cierto; la mayoría de las veces nos centramos en exponer los conceptos y no en cómo se han de exponer. Y el cómo es fundamental para que el recurso educativa (la presentación de diapositivas) cumpla con su función.

En mi opinión, uno de las razones por las que, en general, las presentaciones educativas no están diseñadas de forma amena y motivadora es el hecho que la misma presentación haga el papel de los apuntes. Una especie de docupoint, que es el nombre que reciben las presentaciones excesivamente textuales diseñadas para ser leídas, que cumple las dos funciones: sirve para explicar los contenidos en clase y para que los alumnos estudien en casa. Llamémosles “apupoints”.

Si seguimos las indicaciones de los cientos de webs dedicadas al fenómeno de las Presentaciones eficaces™, lo ideal sería que hubiese un documento con los apuntes, en el que se describiesen de forma textual todos los contenidos, y una presentación con la que se ilustrasen dichos conceptos mientras el profesor los explica.

¿Pero como diseñar una buena presentación? ¿Dónde reside el secreto de las llamadas presentaciones Zen? Pues bien, hay muchas páginas con artículos y artículos sobre el tema, en las que se explican toda una serie de principios que se han de seguir a la hora de abordar el diseño de una buena presentación: desde la organización del arco argumental (hay que contar una historia) hasta el diseño gráfico de la presentación (paleta de colores, imágenes empleadas, alineación de los objetos en la diapositiva, etc.)

Sí, son muchos aspectos a tener en cuenta, pero vale la pena: un buen diseño de presentación consigue un mayor grado de atención y participación por parte del alumnado; una mayor implicación. Y eso marca la diferencia tanto en el desarrollo de la sesión lectiva como en la consecución de los objetivos de aprendizaje deseados.

Un buen punto de partida para iniciarse en esto del diseño de presentaciones eficaces es, como no puede ser de otra manera, una presentación. Y es tan buena que se puede seguir perfectamente sin necesidad que nadie de la explique. Se llama ¡Roba esta presentación! y a mi me cambió la vida: