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Aprende a leer braille en 5 minutos

Recientemente, a raíz de la participación con los alumnos en el proyecto Erasmus+ Print3D, dos personas invidentes han venido al aula para probar los materiales que estamos generando. Se trata de una versión táctil de las líneas de metro de la ciudad de Valencia.

Tras probar los distintos prototipos y trasladarnos el feedback correspondiente, les comentamos que unos de los problemas que teníamos era la identificación de los nombres de paradas en braille una vez impresas, ya que solemos imprimir todas las de la línea al mismo tiempo para agilizar.

Una de estas paradas es Àngel Guimerà

La respuesta a este comentario fue bastante sorprendente: ¿No sabéis leer en braille? ¡Nosotros os enseñamos en cinco minutos! Pues bien, cinco minutos después estábamos leyendo los nombres de las paradas que teníamos impresas…

…con la ayuda de esta chuleta que teníamos en la pizarra.

Y para que veáis que no exagero, voy a trasladaros la explicación en más o menos el mismo tiempo:

El alfabeto braille se representa con una matriz de 3 filas por 2 columnas, con un total de 6 puntos, de la siguiente manera:

La numeración es de arriba a abajo y de izquierda a derecha.

La presencia o ausencia de punto en cada posición determina de qué letra se trata.

Para empezar, hay que memorizar las 10 primeras letras:

Las primeras 10 letras

Las letras se expresan en puntos, según la matriz anterior. Así la a es (1), la b es (1,2), la c (1,4), y así sucesivamente. Fijaos que en las primeras 10 letras sólo se utilizan puntos de las primeras dos filas.

Pues bien, las 10 letras siguientes siguen el mismo patrón, exactamente igual en las dos primeras filas, pero marcando el punto (3):

Si nos fijamos, entre la fila de arriba y la de abajo, sólo cambia el punto (3).

De nuevo, las seis letras restantes siguen el mismo planteamiento: repetimos los 10 símbolos anteriores, pero en este caso, activamos el punto (6):

Repetimos el procedimiento anterior para la última fila, pero en este caso activando el punto (6) para diferenciar el símbolo.

Y así, tenemos todas la letras en minúsculas. Si queremos representarlas en mayúsculas, tenemos que preceder el carácter por un símbolo con los puntos 4 y 6:

MAYUS

Así «hola» se escribiría ⠓⠕⠇⠁, mientras que «Hola» sería ⠨⠓⠕⠇⠁, es decir, lo mismo con el prefijo mayúsculas. Si se quiere escribir una palabra con varías mayúsculas, como unas siglas, se pone el prefijo en todas: «ONU» se representaría como ⠨⠓⠨⠝ ⠨⠥

Y para los números, de nuevo recurrimos a los primeros 10 dígitos del alfabeto (de la «a» a la «j»), pues si los precedemos del símbolo especial formado por los puntos (3,4,5,6) convertimos esos dígitos en los 9 primeros números, y la j en el 0.

El prefijo numeral

De ese modo, el número 10 se escribiría ⠼⠁⠚, es decir, prefijo numeral «a» y «j».

Así, el alfabeto braille queda, por tanto, de la siguiente manera:

El alfabeto braille de la «a» a la «z» y del 0 a 9

Con los 6 puntos se pueden obtener 64 combinaciones diferentes y, seguramente, estaréis pensando que nos faltan símbolos, como la «ñ» o las vocales con tilde. Lo cierto es que el alfabeto braille tiene versiones para diferentes idiomas con sus grafías específicas y el español no es una excepción. Existen esos símbolos específicos generados a partir de combinaciones diferentes de los puntos, aquí sólo hemos visto las letras comunes y que nos permiten una primera aproximación a este alfabeto. ¿O qué esperábais en una explicación de 5 minutos?

BONUS: La web Touchsee.me nos permite generar de forma muy sencilla etiquetas en braille, pero si lo que quieres es diseñarlas manualmente en algún programa de diseño 3D, te vendrá bien este equema con las dimensiones y separación de los puntos (las dimensiones son fijas):

Cambiar las dimensiones y/o separación de los puntos dificulta la lectura táctil en personas invidentes.

Diversidad en aula: Ceguera

Recientemente he participado en una jornada de formación relacionada con el proyecto Erasmus+ Print3D en el que se ha hablado de la interacción con personas con discapacidad visual y con ciegos. Me ha parecido muy interesante en general, y especialmente útil para los que nos dedicamos a la docencia, pues es habitual que en algún grupo en el que impartimos clase o en el centro hayan alumnos con estas características.

Una primera cuestión a tener en cuenta es que no es lo mismo discapacidad visual que ceguera. La discapacidad visual implica una pérdida parcial del sentido de la vista y abarca todo un rango de supuestos que pueden hacer variar la tipología de las adaptaciones a realizar. Para estos casos, es fundamental obtener información de primera mano del alumno o alumna, sus tutores legales o cualquier otro agente que, en su caso, se haya asignado para dar suporte a su inclusión educativa.

En el siguiente vídeo podemos hacernos una idea en primera persona de cómo es el día a día de una persona con discapacidad visual:

La ceguera, por otro lado, implica la pérdida total del sentido de la vista. En estos casos, las adaptaciones son mucho más evidentes, ya que hay que tener claro que no se puede transmitir información a esta persona mediante recursos visuales. De nuevo, es importante conocer las características particulares del alumno o alumna para establecer la mejor manera de trasladarle la información: Aspectos como si es capaz de leer braille, si está familiarizado con la tiflotecnología y en qué grado o si ha podido ver anteriormente son muy relevantes a la hora de decidir cuales seran los recursos más adecuados.

Como las adaptaciones de recursos educativos dependen en gran medida de cada individuo, voy a dedicar esta entrada a compartir algunos consejos para interactuar con las personas ciegas en el marco del centro educativo.

Empecemos con algunos consejos generales:

  • Es importante que nos identifiquemos cuando empezamos una conversación con ellos o, por ejemplo cuando entramos en el aula.
  • Cuando les damos indicaciones, hay que procurar ser muy específico: decir cosas como «Tu mesa está a cuatro pasos» y no «Tu mesa está ahí».  De la misma forma, cuando le demos indicaciones decimos cosas como «Sigue recto», «Gira a la izquierda» y no cosas como «Está por allá».
  • Ser todo lo detallistas que podamos cuando describimos alguna cosa, tratando de narrar características que se puedan percibir por otros sentidos (forma, textura, olor…).
  • Usar su nombre cuando nos dirigimos a ellas, para que sepan que les estamos hablando. También es importante despedirnos cuando terminamos la conversación, para evitar que nos sigan hablando aunque ya no estemos.
  • Por norma general, no hay que tocar a una persona ciega sin antes avisarle de que lo vamos a hacer.
  • Si vemos que necesita ayuda, tenemos que preguntarles si les podemos ayudar y de qué manera y no insistir si declinan el ofrecimiento.
  • Si la persona ciega hace uso de un perro guía, no hay que darle de comer ni tratar de jugar con el animal: el perro está haciendo su trabajo y si le distraemos, podemos entorpecerlo. Sin embargo, sí podremos jugar con el perro cuando se quite el arnés, ya que en ese momento ya no estará ejerciendo su función de guía.

Si se da el caso en el que tenemos que guiar a una persona ciega, esto es lo que hay que tener en cuenta:

  • Para poder seguirnos, la persona nos agarrará del antebrazo. Para indicarle nuestra presencia y ofrecerle nuestro brazo, nos pondremos a su lado y tocaremos el reverso de su mano con el reverso de la nuestra.
  • Siempre caminaremos delante suya (no junto a ellos), cubriendo con nuestro cuerpo la mitad del suyo.
  • Hay que ir preguntando si la velocidad es adecuada y anticipar verbalmente cualquier cambio de dirección o acción.
  • Los cambios de dirección siempre lo haremos dejando a la persona ciega en la parte interna del giro (y no en la externa, donde están mas expuestos a obstáculos). Por ejemplo, si nos está cogiendo del brazo izquierdo, haremos el cambio de dirección girando hacia la izquierda.
  • Si queremos señalarle algo (por ejemplo, para que toquen un mapa táctil o el respaldo de una silla), alargaremos el brazo por el que nos están cogiendo y pondremos la mano en el objeto que quieren tocar. Esta es la señal para que la persona ciega, con su otra mano, siga nuestro brazo y toque el objeto.
  • Si tenemos que pasar por un paso estrecho, llevaremos el brazo por el que nos está cogiendo a nuestra espalda. Esto hará que la persona se ponga completamente detrás de nosotros (y no parcialmente, como es la situación habitual).
  • Para bajar unas escaleras, primero le indicaremos la ubicación de la barandilla. Luego, nos pararemos en el borde hasta que la persona ciega posicione sus dos pies en el borde también. Empezaremos a bajar y él o ella nos seguirá. Siempre iremos un escalón por debajo, de esa forma cuando lleguemos al último, la persona ciega notará que volvemos a estar a la misma altura y, por tanto, se han acabado los escalones.
  • Para subir las escaleras es a la inversa: Nos posicionaremos delante del primer escalón, le ayudaremos a localizar la barandilla y cuando localice con los dos pies el primer escalón, iniciaremos la subida, siempre un escalón por delante.

En este vídeo producido por la Oficina de Transportes de Canadá, se muestran algunos aspectos para interactuar con una persona invidente (en este caso, en el marco de un aeropuerto):

Finalmente, comparto algunos consejos de seguridad adicionales para el aula:

  • Procurar que la persona ciega se siente siempre en el mismo sitio
  • Recoger siempre mesas y sillas para evitar que haya obstáculos en los pasillos del aula.
  • Dejar siempre las puertas de las aulas completamente abiertas o cerradas.
  • Cerrar siempre los armarios. Esta medida es de aplicación general, un armario abierto, especialmente los que están a media altura, suelen provocar accidentes.
  • Evitar cambios de mobiliario durante el curso. Si se hace algún cambio, informar de ello.

Otro aspecto a tener en cuenta es cómo elaborar materiales educativos específicos para personas con este tipo de necesidades educativas específicas. En un post anterior de este blog enlacé un manual de buenas prácticas para elaborar materiales para personas invidentes. Sin embargo, en internet existen gran variedad de ejemplos sobre cómo elaborar materiales para este perfil de alumnos, en muchos casos haciendo uso del DIY. Como muestra, el siguiente vídeo explica cómo convertir un esquema visual a su equivalente táctil:

A modo de conclusión, es necesario recalcar la importancia de contar con la persona ciega para que nos explique cuáles son sus preferencias. Al fin y al cabo las personas con discapacidad visual, como el resto, tienen sus debilidades y fortalezas, y es necesario tenerlas en consideración para garantizar su integración en el centro educativo.